miércoles, 21 de febrero de 2018

"A oscuras" en El Mundo



Funambulista acaba de publicar A oscuras, de Sergio González Ausina. Un libro de pequeño formato y 117 páginas, editado con el cuidado ejemplar que pone Max Lacruz en sus libros y que lleva un atinado postfacio de Alfonso Armada, beligerante con el oficio como es su obligación. El libro es un reportaje seco, inteligente y valeroso sobre el asesinato de María del Carmen Martínez, la viuda del expresidente de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, Vicente Sala. El caso está pendiente de juicio y eso añade a la escritura un dificultad peligrosa. Ausina sale con bien.

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lunes, 19 de febrero de 2018

Luz brillante en Relibro



Shoko y Mutsuki no son un matrimonio al uso. Él tiene un novio y ella es una mujer alcohólica e inestable. No mantienen relaciones sexuales, nunca las han mantenido y, por supuesto, no tienen hijos. No parece el mejor cóctel para que la cosa funcione. Pero ellos se aman, se respetan, se comprenden. Y a ellos les funciona.

Luz brillante nos acerca a la realidad de dos personas que quieren mantener su pequeño universo tal y como está. A tres: ella, él y el novio de él, Kon. Sin embargo, los padres de ambos hacen lo posible para que Shoko y Mutsuki encajen en una sociedad tan tradicional como la japonesa, donde es difícil, por ejemplo, que se acepte la homosexualidad.

Entre Shoko y Mutsuki no hay sexo. Ella no lo necesita, no lo echa de menos. Y Mutsuki lo tiene con su novio, porque Kon no es su amante. La relación con él no es un capricho fugaz y esporádico, sino una historia sólida que dura años. Y Shoko lo sabe. Y lo acepta. De hecho, ella le pide que le hable de él.

No hay morbo en esta historia, hay sentimientos verdaderos, también respeto, sinceridad, amistad... Y hay amor. Y dolor, por supuesto, porque no es una historia fácil. La autora, eso sí, nos la cuenta con sencillez, dando voz a ambos protagonistas, alternando en cada capítulo el punto de vista de uno y otro, para conformar el relato hasta su desenlace.

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lunes, 5 de febrero de 2018

MEMORIAS DE DOS JÓVENES ESPOSAS - Honoré de Balzac (en el blog de Las Inquilinas de Netherfield)

La Comedia Humana de Honoré de Balzac es de esas empresas titánicas literarias que hoy por hoy se antojan imposibles de imaginar llevándolas a cabo por un autor contemporáneo y que, sin embargo, no sorprenden cuando piensas en que un autor de hace casi 200 años sí que lo intentó, aunque su fallecimiento truncase el proyecto completo. Sí, ese autor era Balzac y es uno de los grandes genios que han dado las Letras, pero aun así los números son abrumadores y, repito, imposibles para un autor de hoy en día. Considerada como el mayor proyecto narrativo de la historia de la literatura, que pretendía retratar la sociedad francesa desde la caída de Napoleón hasta la Monarquía de julio, La Comedia Humana estaba prevista para un número total de 137 novelas; se quedó en 87 completas (más otras 7 no previstas, y algunas publicadas de manera póstuma), pero volved a leer el número de novelas... 94... solo pensar lo que consiguió pone los pelos de punta, porque además, que es lo más impresionante de todo, lo hizo entre 1830 y 1850. Tan solo veinte años. Haced cálculos.


Por las razones que comento arriba, mucha de la bibliografía que hoy podemos encontrar de este autor, muchas de esas novelas famosas que se venden por separado o que creemos que son independientes unas de otras, en realidad forman parte de este proyecto (La prima Bette, Papá Goriot, Eugénie Grandet, El coronel Chabert, Las ilusiones perdidas...). Y eso mismo ocurre con Memorias de dos jóvenes esposas (o Memorias de dos recién casadas); esta novela epistolar que os traigo hoy forma parte de La Comedia Humana y, dentro de ella, a la colección Escenas de la vida privada. Y es una auténtica joya.

Estamos en septiembre de 1823. Las protagonistas son dos amigas de diecisiete años: Louise de Chaulieu y Renée de Maucombe. Ambas se conocieron siendo unas niñas en el convento de carmelitas que acaban de abandonar para reincoporarse a la vida mundana, aunque cada una de ellas proviene de un zona de Francia y un sector social distintos. Así, Louise, miembro de una familia de la alta sociedad parisina, recala en el palacete de su familia en la capital francesa; vive rodeada de lujos y pronto hace su presentación en sociedad, llegando a conocer el París de las fiestas, bailes, teatros, galanteos y cortejos. Renée, por su parte, vive en la campiña francesa; se nos habla del valle de Gémenos, así que sabemos que el castillo familiar de Maucombe está en la Provenza. Allí el ritmo es muy distinto, apenas hay nada que hacer ni gente que conocer, y el destino de Renée está escrito desde su llegada, pues sus padres han concertado su casamiento con el hijo de un hidalgo de aquellas tierras, veinte años mayor que ella y que, tras luchar en la batalla de Leipzig, fue hecho prisionero en Siberia y acaba de regresar a casa.

Así se nos plantea el comienzo de la entrada en el mundo de estas dos amigas que, a causa de la distancia, se cuentan sus intimidades por carta. Estamos, pues, tal y como decía más arriba, ante una novela epistolar en la que el 95% de las cartas están firmadas por Louise o Renée, y solo en contadas ocasiones cogen la pluma alguno de los hombres que formarán parte de sus vidas. A través de esta correspondencia acompañaremos a las dos protagonistas a lo largo de veinte años, y de ellas se sirve Balzac para dibujar dos almas y mentes femeninas totalmente opuestas que se quieren, se respetan y que, a pesar de las diferencias de opinión que inevitablemente surgen cuando difiere la forma de ver la vida, jamás se fallan la una a la otra.

Porque en eso radica la base sobre la que se asienta la novela, en la inmersión que hace el autor en las profundidades psicológicas y morales de dos mujeres totalmente opuestas entre sí, ya no solo por los derroteros de la vida, sino en su forma de pensar y vivirla. 

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miércoles, 24 de enero de 2018

"Héroes editoriales"

Interesante artículo sobre el mundo editorial en el Diari de Tarragona (con referencia a Editorial Funambulista):

"En estos momentos reposan, olvidadas en la oscuridad de algún cajón, cientos de obras literarias inéditas pertenecientes a otros tantos escritores, tan inéditos como sus libros. El anónimo autor habrá enviado su obra, encuadernada en barato canutillo de plástico, a algún premio literario o al juicio profesional de una editorial.
Desestimada su calidad, estará pasando aquélla por la implacable trituradora, desangrando sus ilusiones en las virutas de papel cuyos tristes despojos aún revelan, mutiladas, las palabras que formaron parte de una historia o de unos versos, que no son sólo las historias y los versos del libro en cuestión, sino también las historias y los versos de la epopeya del escritor novel ante la titánica aventura de la creación.
Muchos de esos libros destruidos quizás lo merecían. El escritor novel tiene que saber ponderar la calidad de su obra antes de decidir que el mundo está en su contra, que es un incomprendido y que está sufriendo una injusticia; nadie le puso una pistola en la nunca para que escribiera y el mundo no necesitaba su libro.
Pero, entre ellos, también figurará alguna obra meritoria que, sin embargo, correrá el mismo fatal destino. La calidad del libro, entonces, se verá sometida al criterio arbitrario de la endogamia editorial o al del mercantilismo literario que sacrifica un buen libro a la pira sacrificial de la literatura de masas y a los ingresos correspondientes.
Es entonces cuando aparecen, salvadoras, las editoriales independientes, aquellas que sobreviven a la sombra de los grandes sellos y apuestan, con criterios estrictamente literarios, por aquellas obras desdeñadas. ¿Hay mayor contradicción? Una editorial que factura millones de euros y a quien, una apuesta fallida apenas supondría un ridículo porcentaje de pérdidas, no se arriesga a publicar al escritor novel que ha demostrado su valía literaria.
En cambio, una editorial independiente, que debe medir escrupulosamente su balance de riesgos para no quebrar y desaparecer, se lanza románticamente al vacío con la única baza de creer en el valor literario del libro que se dispone a editar. «No necesitamos más libros. Necesitamos Literatura», reza el lema de la jovencísima editorial Tolstoievski. O «el funambulista sólo logra su objetivo confiando en el vértigo y no resistiéndose a él», dice la editorial Funambulista haciendo suyas las palabras de Roger Callois. ¿No es ésta una disposición heroica en los tiempos que corren?"

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viernes, 19 de enero de 2018

"Luz brillante", de Kaori Ekuni, en el blog Readings is in the North


En nuestro día a día estamos influenciados por la sociedad, por sus prejuicios, por las apariencias, por el que dirán. Eso sucedía en los años 90, años en los que está ambientada esta novela, pero a día de hoy sigue ocurriendo. Tal vez hoy en día ocurre en menor medida o tal vez todo lo contrario, sigue siendo igual y no se avanza. Te das cuenta que no encajas en lo que la sociedad marca como ‘normal’ y, por tu entorno, necesitas integrarte y ser aceptado. ¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar para que esto ocurriera? ¿Estarías dispuesto a renunciar a tus principios para no dar que hablar? ¿Estarías dispuesto a vivir en una mentira para poder encajar en la sociedad? Shoko y Mutsuki si están dispuestos a hacerlo, si han decidido renunciar a sus principios, por lo menos en apariencia. Deciden casarse para encajar en la sociedad, para no sentir la presión de su entorno, de su familia.
Shoko es la protagonista femenina. Una mujer que emocionalmente es un poco inestable y que para solucionarlo recurre al abuso del alcohol. Una mujer a la que nos la venden como frágil pero en la que yo he visto todo lo contrario. Tiene sus problemas y sus defectos, como cualquier ser humano, pero también tiene muchas virtudes. Su forma de ser, su forma de respetar, su forma de pensar, su forma de amar. También destacaría sus momentos de soledad y sus maravillosas conversaciones con el autorretrato de Paul Cézanne (en la imagen). Es imposible describir los sentimientos que me despertó esta protagonista, el cariño que le cogí. Si la llegais a conocer, que espero que sí, considero que lo entendereis perfectamente. Mutsuki es el protagonista masculino. Un médico que, a pesar de que sus padres saben la realidad, no quiere que su condición sexual influya en su entorno laboral. Mi relación con Mutsuki ha ido de menos a mas. Al principio no fue muy buena ya que solamente me fijaba en sus defectos: su obsesión con el orden y la limpieza, sus rituales antes de irse a dormir… A medida que fui avanzando en la lectura he cambiado de opinión, he ido descubriendo a otro hombre, he ido descubriendo sus virtudes. Entre sus virtudes destacaría su preocupación por Shoko, como intenta no hacerle daño e intenta servirle de apoyo siempre que puede. En esta historia hay un tercero en discordia pero de ese personaje he decidido no hablaros.

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