martes, 26 de abril de 2011

Un trágico amor de Juan Ramón Jiménez


Marga Gil Roësset (1908-1932) era madrileña, de una familia culta y altoburguesa, con orígenes gallegos y franceses. Era una joven mujer muy bella -véase la portada del libro que comento- muy distinguida y con un aire sofisticado y moderno; además esta mujer de apenas veinte años dibujaba en muy peculiar estilo y era una naciente y ya premiada escultora, que había recibido los elogios de Victorio Macho y del crítico José Francés… Era tan atractiva (dicen) que la gente la miraba siempre cuando ocupaba su sitio en el palco de su familia en el Real… Una muchacha hipersensible, delicada en su infancia, muy cuidada por su madre, amante de la poesía y del arte, y muy atractiva… Ahora su sobrina (poeta también y gran fotógrafa, Marga Clark) ha publicado en Editotial Funambulista una novela-crónica o novela sobre hechos reales, “Amarga luz”, donde cuenta aquella doliente historia que conmocionó a la época…

Porque Marga Gil Roësset, meses después de haber conocido personalmente al gran poeta Juan Ramón Jiménez y a su mujer Zenobia Camprubí ( a la que estimaba) se enamoró locamente del poeta, le envió dibujos con billetes de amor (en uno dice “Amor mío/ ¡Juan Ramón!/ siento que la muerte / no te da sensación/ de vértigo”) y como él no correspondiera a aquel amor tan desaforado de una hermosa mujercita de 24 años, ella optó radicalmente por el suicidio en la casa familiar de Las Rozas, entonces en las inmediatas afueras de Madrid. Como muchos suicidas, Marga Gil dejó varias cartas y una de ellas precisamente a Zenobia, a la que llama “Zenobita” y a la que pide perdón, recordando que su amistad o simpatía no hubieran sido un freno si Juan Ramón ( mucho mayor) hubiera querido aceptar… A él se ha dirigido en su diario -además de en los billetes que le enviara- y le deja una última entrada diarística que el libro reproduce y en donde percibimos que es tanta la buscada compenetración de la joven escultora con el poeta, que hace su firma con su estilo. Desesperada, Marga ha roto (antes de suicidarse) las esculturas en las que estaba trabajando. Aunque no muchas, quedan sin embargo muestras de su obra , como “La mujer del ahorcado”, en piedra, de 1932. El final del “Diario” de Marga dice : “El amor es infinito…/ la muerte es infinita…/el mar es infinito…/la soledad es infinita… / yo con ellos…/ ¡contigo…!/ Mañana tú ya/ sabes…/ yo…con lo infinito…” ¿No hay algo ahí, bastante, de JRJ, además del loco amor que late detrás? LEER MÁS

lunes, 25 de abril de 2011

"El alma se extingue" en La Biblioteca Imaginaria


La editorial Funambulista nos trae, El alma se extingue, novela de Lajos Zilahy (1891 – 1974), uno de los escritores húngaros más relevantes de la primera mitad del siglo XX. Nació en Nagy-Szalonta, Transilvania, en una familia de la pequeña nobleza del imperio Austro-húngaro. Estudió Derecho en Budapest, pero se dedicó al periodismo, a escribir novelas y obras de teatro, más adelante, también hará guiones y realizará varias películas basadas en sus novelas. Fundó una productora en1939.


De joven combatió en la Primera Guerra Mundial en el ejército imperial. Más adelante, fue contrario al régimen fascista del Regente Horthy, por lo que tuvo que esconderse con su familia cuando el país fue ocupado por los nazis.


En 1944 le hicieron presidente de la Sociedad húngaro-soviética de las Artes y la Ciencias, pero su ideología le llevaría a exiliarse a América donde se dedicó a escribir sus grandes novelas.


Esta que nos ocupa, escrita en primera persona, como si fuera el diario de un inmigrante húngaro a Nueva York (anticipando en quince años su propio exilio), es la narración, muy probable en muchos aspectos, de por donde tendría que pasar un joven al que no le quedase ninguna opción en su tierra y tuviera que irse fuera a buscar una mínima oportunidad para sobrevivir.


Nos cuenta, desde la estabilidad conseguida, cómo su familia cae en la ruina, cómo decide, tras intentarlo todo buscando un trabajo en su país, dejarlo atrás, y nos embarca en un viaje marítimo penoso, donde comienza a darse cuenta de lo indefenso que está sin saber la lengua, sin entender las costumbres ni tener a nadie que lo reciba.


A lo largo del viaje irá conociendo las gentes más diversas, buscará a sus compatriotas, conseguirá los trabajos más absurdos, solo por obtener unos dólares, los que le permitan seguir tirando, siempre con la nostalgia y la culpa a cuestas.


Su familia, su pueblo, el que nos describió con detalle, se le va borrando: el regreso lo siente más lejano cada día que pasa. Se fue para volver y una vez ahí, sabe que nunca lo hará, que a pesar de lo mal que está, siempre encuentra algo que le da la esperanza de mejorar, y se deja llevar.


Una de las cosas que le pautan es el encuentro de quien será su mujer, y desde ahí, el ritmo de la novela cambia, deja de ser un documento de pérdida de las raíces y búsqueda de su nuevo yo, para dar paso a una historia de amor. Una que le lleva a cambiar del todo su vida. No recupera el tono primero, hasta el final, donde describe lo que siente al regresar a casa y comprobar que ya no lo es, y que no volverá.


Es una obra que se lee con gusto, te implica en la vida, a veces, atormentada del joven que solo quiere encontrar su lugar y te guía por sus ilusiones, moralidad, y decisiones. Una buena guía.


Eva Monzón Jerez (http://www.labibliotecaimaginaria.es/page10.php)

lunes, 11 de abril de 2011

Examen de conciencia sobre la dignidad humana

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado. Doctor y Profesor de Lengua y Literatura

Ahora que se acerca La Semana Santa, qué mejor que dar un buen aldabonazo a nuestras conciencias con el libro que hoy proponemos: Diario del Amazonas, de Roger Casement –Editorial Funambulista-

Y es que, aparte de suponer el complemento ideal a la novela del Premio Nobel que sentimos como nuestro, nos referimos evidentemente a El sueño del celta, de Mario Vargas Llosa, novela que trata los mismos asuntos pero con el tamiz literario del fantástico peruano, Diario del amazonas cobra entidad por sí mismo al plantearnos sin ambages, y con toda la dureza del mundo, las nefastas condiciones de vida de los recolectores de caucho del Amazonas.

Azotes, el famoso cepo, ahogamientos, disparos… están a la orden del día en una comisión de investigación que se debate entre los intereses de su compañía, y los de los trabajadores que trabajan para ellos. Ante esto, Roger Casament toma una postura clara a favor de la dignidad humana y de las justas relaciones laborales, y reflexiona sobre que ningún interés se puede poner por encima del interés humano. LEER MÁS

"El testamento del hijo pródigo" en La biblioteca imaginaria


La editorial Funambulista nos acerca un título de los grandes, el final de una trilogía: El testamento del hijo pródigo, escrito por Soma Morgenstern, un judío nacido en 1890 en Budanow. Su familia era religiosa y su educación fue esmerada, estudió en Viena derecho y ejerció el periodismo desde 1927 hasta el 1934, en el periódico Frankfurter Zeitung, siendo sus amigos grandes intelectuales de la época.


Su trilogía la comenzó a principio de los treinta y le llevaría una década, y muchos cambios de residencia, acabarla. Huyó de Austria en 1939 por culpa del nazismo. Casi toda su familia fue exterminada. En 1941 terminó la trilogía con este libro en Nueva York. Consiguió la nacionalidad americana cinco años más tarde.


Este Testamento del hijo pródigo, a pesar de ser la última de las novelas que componen su trilogía, se puede leer independientemente, al igual que las otras dos. Cierto que se nombrarán personajes y situaciones anteriores, pero tratadas de tal modo, que es como si acabaran de suceder; te adentras en ellas y desde ellas, te remontas a la historia que ha estado contando y que seguirá, ya que el final del libro no es un final, como sucede en las sagas.


Aquí, las vidas de los personajes se entrecruzan como algo natural, digamos que uno de los mayores logros es que asistes a sus movimientos, diálogos, situaciones, anhelos, aspiraciones, a sus vicisitudes diarias, desde el lugar privilegiado del espectador omnipresente, que no puede intervenir pero que lo ve todo; las evoluciones de cada uno y del conjunto de todos entre todos.


Se asiste a la vida íntima de un pueblo de judíos húngaros ortodoxos que chocan frontalmente con aquellos que no desean que prosigan donde estaban. Intrigas, asesinatos, facciones, pulso de poderes. Ante nosotros se muestra uno de los dramas más antiguo de todos; la traición, de la mano de la rebeldía, con la vuelta a la norma, el intento de sobresalir, de sobrevivir. Y en medio de muchos dramas, de muchos personajes involucrados, resalta el más importante: el hijo pródigo, aquel que rechazó la religión judía por el cristianismo, y nos hace llegar, a nosotros, y a ellos, su hijo, su hermano traicionado, el testamento que escribió, antes de morir, en una guerra ya lejana. Seguimos las palabras que el hijo lee ante nosotros, en ese cuarto del Abuelo, de noche ya, y con la mujer nerviosa, porque hace mucho que no salimos, y hemos de comer, y se afana en las cocinas y espera, espera a que escuchemos su porqué.


Es un libro hermoso, sensible que nos muestra la vida de un puñado de personas que, como nosotros que asistimos a sus dramas, quieren saber más.

Eva Monzón Jerez

viernes, 1 de abril de 2011

"Las vidas ajenas" en El Placer de la Lectura


Adaptar una novela al cómic no es sencillo. Se necesita confianza entre autor y dibujante, capacidad de síntesis literaria, seguridad creativa, y un proyecto editorial que lo ampare. Parece que todas estas premisas se han cumplido para la adaptación gráfica de “Las vidas ajenas” de José Ovejero que ganó el Premio Primavera de Novela en 2005. El resultado es esta atractiva novela gráfica que se lee en una tarde por su brevedad, pero también y no en menos medida, por lo entretenido de su propuesta.

“Las Vidas Ajenas” narra una historia propia de novela negra, en la que temas como la explotación colonial europea, el racismo, las desigualdades sociales se mezclan con una trama de chantaje a un poderoso empresario que amasó parte de su fortuna con los denominados “diamantes de sangre”. José Ovejero quiso agitar esta coctelera que contenía realismo y ficción para proponernos una historia de acción y denuncia que logró enganchar a los lectores. LEER MÁS