lunes, 31 de octubre de 2011

Reseña sobre "Corazón y ciencia" de Wilkie Collins en Análisis Digital

El compañero ideal para las tardes de lluvia

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado. Doctor  y Profesor de Lengua y Literatura.-

Ahora que empezamos la campaña de Navidad habrá más de uno que recupere al autor navideño por excelencia. Nos referimos, cómo no, a Charles Dickens. Mucho menos conocido por el lector medio, su gran amigo Wilkie Collins es recuperado para estas fechas con Corazón y ciencia –Editorial Funambulista-.
¿Por qué deberían nuestros lectores leer a Wilkie Collins frente a la lectura habitual de Dickens? Precisamente por eso, porque las obras del segundo están ya muy trilladas, sin embargo, Corazón y ciencia escarbará en nuestras conciencias con savia nueva y fresca. Tan fresca como el cuestionamiento de ciertas prácticas médicas habituales en el siglo XIX.
También sobre el maltrato a los animales. Nos gusten las mascotas o no, no hay ninguna justificación para que éstas sean abandonadas o maltratadas, tanto por sus amos, como por otras personas.
Pero lo que más apreciarán los lectores de nuestra novela es la preciosa y romántica historia de amor que sirve de hilo conductor a la obra.
Dos personajes inmortales que se quedarán grabados en nuestras memorias y que nos llevan a esa etapa de la literatura en la que el realismo todavía convivía con aspectos de un romanticismo enternecedor.
Por otro lado, según nos desvela Maite Roig Costa en su excelente postfacio, que recomendamos leer sin falta, Wilkie Collins es el auténtico padre de la literatura policiaca, y no Edgar Allan Poe, como se considera tradicionalmente. Un motivo más para adentrarnos en esta apasionante trama decimonónica que hará las delicias de las tardes lluviosas de té o café y manta de cuadros.
No podemos dejar de señalar la preciosa edición de tapa dura que nos presenta en la cubierta una escena cotidiana en la que un joven galán corteja a una chica mientras ésta hace su labor. A su espalda, dos niños leen atentamente un pequeño libro sobre una mesa. Solamente por la excelente presentación merece nuestra atención. Es de esos libros que encima de un mostrador nos atraerán irremisiblemente.

‎"Dos cautivos" de Lajos Zilahy en el blog From Isi


Hace ya un par de semanas que terminé el libro y, por falta de tiempo, no pude hacer la reseña; pero resulta que este tiempo de reposo ha influido positivamente en la valoración final al poder escribir sobre el libro desde una perspectiva más global.
dos-cautivos
Pese a la portada, que puede llevar a engaño, es una historia sobre dos enamorados cautivos, efectivamente, pero cautivos de sí mismos. Péter es un joven de familia humilde pero bien situado que, durante una fiesta de sociedad, conoce a Miett, una chica pelirroja bellísima del que queda prendado desde el primer instante. Poco a poco comienza a cortejarla hasta que el noviazgo entre ambos es oficial, con tardes de té, paseos por Budapest acompañados de una carabina, miradas cómplices, besos furtivos a escondidas de los demás… En fin, lo normal en aquella época.
Por supuesto, la relación va sucedida de su correspondiente boda. Los jóvenes novios deciden vivir en el piso de Miett. Todo les va bien; se quieren y se consideran en verdad felices, pero ya se sabe que lo bueno no suele durar mucho y, tras unos pocos meses de casados, comienza la Primera Guerra Mundial: Péter es llamado a filas. Ni aun en esta situación parece que se pueda estropear su felicidad puesto que, quizás por la publicidad o por los comentarios ajenos, se tiende a pensar que la guerra no durará mucho y que realmente los soldados no se enfrentarán a un verdadero peligro, pero resulta que así es.
Tras su última despedida, Péter es enviado a la frontera con Rusia y allí el ejército húngaro es vencido y los soldados hechos prisioneros. Es el principio de una larguísima separación que ninguno de los dos jóvenes se esperaba. El regimiento de Péter es conducido a Siberia, pasando de un campo de prisioneros a otro y siempre desplazándose hacia el este, cada vez más y más lejos de Hungría. Son relativamente afortunados, pues les destinan a un lugar bastante cómodo donde tienen autorización para salir a visitar el pueblo, aunque vigilados por soldados rusos, y a realizar actividades que les puedan reportar beneficios, como cultivar vegetales que luego vendían en el mercado. Además los habitantes rusos les tratan con respeto y cariño, cosa que de verdad me sorprendió muchísimo y me dio mucho en qué pensar: cuando salían de los trenes que les trasladaban a las prisiones, la gente el pueblo les esperaba para darles comida y bebida, ¿os imagináis? ¡A sus propios enemigos! Me pareció un gesto precioso. LEER MÁS

jueves, 27 de octubre de 2011

"La ironía, el escepticismo, la frivolidad, el arrepentimiento, la nostalgia, la crueldad y la culpabilidad son la banda sonora de la puesta en escena de esa estremecedora carcoma que avanza imparable devorando todo a su paso y dejando una huella imborrable" (Luis Borrás en Aragón Literario sobre "laciega.com" de Félix Teira).


Efecto dominó

Para aquellos a los que el nombre de Félix Teira no les diga nada esta es una inmejorable oportunidad para descubrir a un excelente escritor. Y reconozco que yo hasta ahora me incluía en ese grupo supongo que porque Félix alcanzó notoriedad en la década de los noventa y desde que en el 2005 publicó su colección de relatos “Sueños de borrachos” no había vuelto a publicar nada. Seis años para reaparecer hoy como una sorprendente revelación. Tanto como para que “laciega.com” le sitúe entre los mejores autores de Aragón y se merezca no pasar desapercibido.
Y es que Félix ha escrito una novela de esas que duelen, golpean la conciencia, escuecen; dejan huella. Una historia con múltiples aristas que parte de una situación demoledoramente sencilla: “Cuando su marido, un brillante ingeniero, se queda en el paro, Marga ve cómo a su desencanto existencial se le une la imposibilidad de compensar sus frustraciones mediante el consumismo”. Pero esta novela no se queda en una simple crítica a una determinada clase social y a su modo de entender la vida; ese hecho es el punto de partida, el detonante; a partir de ahí lo que muestra es lo que esa situación provoca, lo que saca a relucir. La idea que tiene cada uno del matrimonio, las expectativas, lo que cada uno buscaba en el otro: la seguridad económica ella; la posesión triunfante de la belleza él. Pero roto ese equilibrio superficial queda saber cómo reaccionamos ante la adversidad, cómo nos afecta, y, sobre todo, hasta dónde puede llegar a arrastrarnos. Cómo una decisión equivocada y tomada por despecho en un momento de desesperación puede tener un devastador efecto dominó y las consecuencias que produce. Porque esta historia contemporánea que transcurre en una Zaragoza coetánea es una historia personal y dual que se transforma en colectiva. No sólo por la víctima y su autodestrucción sino por los heridos, los acompañantes, las vidas afectadas por su onda expansiva. Marido, hija, padre, amigos. Óxido que pudre las entrañas y acaba dejando que la muerte sea la oportunidad para iniciar una nueva vida pero con el remordimiento de la culpa y la verdad como único superviviente.
Novela colectiva en la que somos nosotros y lo que nos rodea. Nuestros actos influenciados por los demás; los demás afectados por nuestros errores. LEER MÁS

Entrevista a José Julio Perlado en Onda cero sobre su libro "Mi abuelo, el Premio Nobel"


lunes, 24 de octubre de 2011

DIARIO DEL AMAZONAS, Roger Casement

En el 2010, año en que Mario Vargas Llosa fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura por la Academia Sueca, este escritor de origen peruano publicó “El sueño del celta, una obra que se inspira en la vida de Sir Roger Casement, el autor de “Diario del Amazonas.
Casement nacido en Irlanda en 1864, desarrolló a finales del siglo XIX en el Congo diversas labores de diplomacia para el Gobierno británico que le otorgaron un gran reconocimiento. Merced a esta experiencia adquirida en el corazón de África, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Su Majestad le asignó la difícil tarea de investigar y esclarecer ciertas oscuras actividades de la Peruvian Amazon Company cuya finalidad principal era la producción de caucho. Había serios indicios que esta empresa de capital inglés cometía el repertorio de las más crueles atrocidades contra los indígenas de la región del Putumayo, en su propósito de llevar a cabo a cualquier precio sus actividades comerciales.
Diario del Amazonas es pues, justamente eso. Un detallado relato en primera persona de las vicisitudes que vive el autor a lo largo de su estancia en el Putumayo entre septiembre y diciembre de 1910. De este modo, recoge los testimonios de los implicados en el conflicto, describe los comportamientos más reprobables de los capataces y se horroriza de los métodos que utilizan éstos para someter a la población indígena a una esclavitud de facto con la coartada de alcanzar el desarrollo económico. En estas difíciles circunstancias, crece en el autor la sensación de sentirse permanentemente vigilado y llega incluso a temer por su propia vida.
Casement deambula entre dos aguas: el horror y el rechazo absoluto de la esclavitud por un lado, aunque, por otro lado, considera que los indios, de otra manera, si no trabajaran para la compañía acabarían desapareciendo. Y ahí está el meollo del asunto. Roger Casement se halla en una época en que los días del colonialismo están acabando y comienza a forjarse una nueva etapa en la historia económica de occidente. LEER MÁS

"Estamos en presencia, sin duda, de una obra que se ha ganado por derecho propio un lugar destacado en la literatura centroeuropea" ("Dos cautivos" en el blog de Pilar Alberdi)

DOS CAUTIVOS de Lajoz Zilahy




Por: Pilar Alberdi

Publicada en España el pasado mes de junio por la Editorial Funambulista,la obra Dos cautivos de Lajos Zilahy nos cuenta la historia de dos jóvenes Miett y Péter que viven en la ciudad de Buda en Hungría. Poco a poco el libro nos muestra cómo son sus vidas antes de conocerse; después, cuando se enamoran, contraen matrimonio, sueñan con un futuro acorde a la clase social a la que pertenecen. Pero entonces, llegan los sucesos de Sarajevo que acaban en la Primera Guerra Mundial y sus vidas como las de muchos otros quedan rotas por las funestas circunstancias. Acompañan a Miet y Péter personajes secundarios como la madre y un amigo de Péter, o el padre, el ama de llaves y los conocidos de Miett, entre ellos una amiga muy querida.

Si tuviera que comparar esta obra con otras diría que se une en intención a la denuncia de la hipocrecía del siglo XIX que aún pervivía en el XX.

Destacaría en Lajos Zilahy su gran capacidad para describir con frases sencillas el tiempo y el entorno, tal y como pedía Antón Chejov. Algo que aunque parezca fácil no lo es. Pondré dos ejemplos: «Hacía un tiempo desapacible; soplaba el viento y llovía». «Pequeños copos de nieve bailoteaban en torno a la amarillenta luz de las farolas de gas». Reprsentan en sí mismas una gran economía de palabras, pero que leídas en el contexto de la obra ofrecen el resultado esperado para realzar la escena y las emociones que en ella se viven.
Por otra parte, la cercanía a la naturaleza del escritor resulta evidente cuando se sirve de ella para explicar las épocas del año, ya sea que nos diga que aparecen las vendedoras de la flor de la nieve y los ramitos de violeta por las escalinatas de la iglesia o que están en la «segunda floración de las acacias».
Detalles de la vida diaria nos muestran un mundo que parece amar y odiar a las mujeres al mismo tiempo. Por un lado celebran su belleza, y por otra las consideran viejas a partir de los 24 años de edad.

Personalmente he sentido que el narrador se hace demasiado visible en la parte media del libro, explicándonos lo que hacen los personajes más que mostrándonos las acciones de una manera directa como lo había hecho al principio, sin embargo las pequeñas perlas literarias que saltan por una línea y otra compensan sobradamente este hecho y nos llevan a un final en donde los sentimientos vuelven a prevalecer. LEER MÁS

viernes, 21 de octubre de 2011

Cristina Monteoliva reseña "El libro de las nubes" en La Biblioteca imaginaria

Hay sitios en los que hemos sido muy felices, lugares a los que cada vez que nos van mal las cosas queremos huir. Y a veces lo hacemos; aunque, ¿son las cosas allí tal y como esperábamos una vez que llegamos y nos asentamos? ¿Fue la huída una solución a nuestros problemas o todo lo contrario? Éstas son algunas de las muchas preguntas que puedes que te hagas después de leer “El libro de las nubes”, la novela de Chloe Aridjis de la que hoy os hablaré.

Tatiana es una mexicana que vuelve a Berlin tras obtener una beca de estudios por sus más que excelentes notas en el examen del Instituto Goethe a nivel nacional. La ciudad ha cambiado mucho desde que ella y su familia la visitaran poco antes de la caída del muro, aunque todavía queda mucho en ella que hace recordar, tanto a Tatiana como a los que vivieron los años en los que Alemania estaba dividida en dos, todas las cosas terribles que allí acontecieron así como los años grises que vinieron tras la guerra. Uno de aquellos hombres es el Doctor Friedrich Weiss, un anciano historiador que contrata a Tatiana para que le ayude a transcribir sus apuntes sin saber que eso hará que la vida de ambos cambie sustancialmente.

Si ya es difícil obtener buenos resultados tanto de público como de crítica con la publicación de una primera novela, imaginad si además os dan un premio en un país que no es el tuyo por ella. Así, “El libro de las nubes” no sólo ha sido un éxito editorial, sino que también ha ganado el Premio de Mejor Primera Novela Extranjera en Francia.

Pero, ¿cuáles son las claves del éxito de esta novela? En primer lugar (y puede que esto sea lo fundamental), una narración impecable (estilísticamente hablando) en primera persona, llena de una enorme franqueza, deliciosos momentos reales que se confunden con lo fantástico y una gran sensibilidad, lo que sin duda consigue una conexión casi total protagonista-lector.

Luego vendría el papel que la protagonista, Tatiana, juega en la historia. Os contaré al respecto que Tatiana es una mujer reflexiva e inteligente que, sin embargo, no acaba de encontrarse en el mundo. Después de cinco años en Berlín, Tatiana sigue totalmente sola (sin amigos ni amantes fijos) y sin un trabajo que pueda hacer pensar a su extensa y a veces un tanto agobiante familia en México que está haciendo algo de provecho. Pero claro que lo está haciendo, pues Tatiana, gracias a la capacidad que tiene para percibir las cosas que parecen ocultas para los demás, acabará encontrando no solo los secretos que la ciudad esconde, sino también a sí misma. ¿Y no es esto algo que todo el mundo necesita para seguir adelante?

En tercer lugar, he de decir que los personajes secundarios de esta novela son pocos pero muy bien seleccionados. Por un lado, tendríamos al anciano Doctor Friedrich Weiss, un hombre que se empeña en seguir escribiendo ensayos sobre una ciudad que puede que tan sólo él y Tatiana vean realmente hasta el fin de sus días; y por el otro, al Jonas Krantz, el meteorólogo que mira las nubes intentando encontrar la manera de comprenderlas, el mismo del que Tatiana, si se dejara, podría amar. LEER MÁS


martes, 18 de octubre de 2011

Muchas gracias a todos los que participaron ayer al homenaje a Marga Gil Roësset y a la presentación del libro Amarga luz

Marga Gil Roesset: A la luz del día. Por : Alena Collar.

En el Círculo de Bellas Artes y con la presencia de Isabel de la Cruz (editorial Funambulista) y Rocío de la Villa, (Presidenta de MAV, Mujeres en las Artes Visuales), se ha presentado esta tarde el libro de Marga Clark, Amarga Luz.
Amarga Luz es una biografía ficcionalizada o una novela biografiada, en palabras de su autora sobre la escultora y artista Marga Gil Roesset.




Un libro que al decir de Isabel de la Cruz apela al sentimiento y a la emoción compartida, participando del estilo de las novelas que, apelando a la psicología, la trascienden para llegar a constituir una semblanza de quien se relatan no hechos como tales sino significaciones de existencia.
Apeló Isabel de la Cruz a la necesidad de conocer a mujeres como ésta, ninguneadas y faltas de reconocimiento intelectual, por distintas causas, hablando así de su labor como escultora, y artista. En lo que incidió Rocío de la Villa, haciendo una extensa e interesantísima valoración de la biografiada, señalándola como un personaje a descubrir, que, por causa de su temprana muerte no pudo llegar a ser lo que ya apuntaba; una excelente Artista.
Igualmente explicó como el hecho de ser mujer, ha terminado por minusvalorar el personaje, de forma que quien a ella se acerca lo hace por la anécdota, si bien trágica de su suicidio, en vez de valorarla por sus creaciones.
La autora del libro, Marga Clark, además de explicarnos la necesidad personal de escribir sobre su antepasada, para restituir su memoria, explicó parte de su vida, con detalles tan interesantes como que la biografiada a la temprana edad de siete años ya ilustraba cuentos de su hermana, y a los doce o trece tenía dibujos tan maduros como un artista adulto. Nos habló de sus cuadernos de dibujo, sus esculturas, sus manuscritos, muchos de ellos destruidos por ella misma antes de su suicidio, y de su diario, imposible hoy en día de publicación por causas que casi es mejor omitir aquí, aunque ya sería hora de que se conocieran. Igualmente se mostró un video con dibujos, esculturas y fotos de la biografiada.
Es de esperar que esta reedición sirva para avivar el interés por el personaje en cuanto a intelectual de su tiempo, y los acercamientos a su obra.

"Trivium" de Enrique Badosa en el blog Librario íntimo

Trivium



Existe una estirpe de poetas por los que, he de confesarlo, siento una atracción especial: aquellos que escriben tenaces, incansables, laboriosos, cuidadosos, humildes y exquisitos, ajenos a las modas; aquellos que se inclinan sobre el papel día tras día y nos dejan su visión del mundo en forma de arañitas negras de tinta. Y me encanta cuando una editorial aguerrida reúne todos los libros de ese escritor en un volumen mastodóntico, en el que puede apreciarse de forma cronológica la evolución de su lírica. Ocurre que hoy tengo en las manos uno de esos tomos, magníficamente editado por el sello Funambulista, donde se ordenan todos los poemas que ha publicado Enrique Badosa desde 1956 hasta 2010. Y me apetece mucho hablar de él.
Escritor de reconocida trayectoria (ha recibido premios como el Ciudad de Barcelona o el Fastenrath de la Real Academia de la Lengua), conocedor exhaustivo de la poesía española del siglo XX (no en vano trabajó en la editorial Plaza & Janés, donde se empapó de la obra de sus contemporáneos), admirado por los críticos de más sólida envergadura (ha recibido comentarios elogiosos de Manuel Alvar, Díaz de Castro o Víctor García de la Concha) y estilista de una versatilidad asombrosa (se maneja con igual solvencia en los territorios del soneto, el verso en prosa o el epigrama), el catalán Enrique Badosa nos ofrece en este libro de casi 1200 páginas una panorámica espléndida de lo que ha sido su evolución literaria, amplia y llena de matices y aciertos. Tratar de resumir esas 1200 páginas (que contienen más de medio siglo de actividad poética) es rigurosamente imposible; e igual de imposible resulta ofrecer una síntesis de las líneas principales que Enrique Badosa frecuenta, por ser tantas y tan variadas.
Podríamos hablar, por ejemplo, del tenue aleteo de Dios, que perfuma muchísimos de sus poemas y evidencia la condición cristiana que late en todas sus composiciones; o podríamos acercarnos a sus reflexiones sobre el fenómeno del turismo, que le sirve como crítica contra quienes venden el país como si se tratara de una almoneda, edificando en zonas vírgenes, dejándose aplastar por el poderío de la moneda extranjera, habitualmente más pujante que la nuestra, y dejando que los paladares chocarreros que vienen del exterior entren en nuestras viñas «para aguarlas y cocacolizarlas» (como señala con tino y rabia en la página 200); o a la incomodidad que genera el tabaco en las personas que lo padecen de forma involuntaria (epigrama XL); o a la curiosa actitud sectaria que, según el catalán Enrique Badosa, adorna a quienes abominan de ciertas dictaduras, pero hacen la vista gorda con las más cercanas a su ideología (epigrama XLII); o a las diatribas que dirige a los poetas pedantes, que trufan sus producciones líricas con citas de otros, en varios idiomas (epigrama XLIV); o a los dardos que dedica a la garrulería deportiva de los tiempos en que vivimos, donde el fútbol se ha convertido en un espectáculo deportivo hipertrofiado (dice Enrique Badosa, con gracejo, que el nuevo himno patrio debería ser «Do, re, mi , fa, gol»); o a la actitud irónica que el poeta mantiene frente a corrientes líricas de emergente cuño, como la llamada Nueva sentimentalidad, a la que hace objeto de chanzas cazurras en varios momentos de la obra (por ejemplo, en la página 773). ¿Y cómo olvidarnos de las simpáticas pero implacables andanadas que dirige a los intelectuales de partido, empeñados en ver el mundo con sus gafas deformadas, y empeñados también en catequizar a los demás para que procedan del mismo modo (páginas 206-207)? ¿Y cómo no sonreír ante los pullazos que dedica a los cantapoetas, es decir, aquellos músicos que se afanan en poner música a las composiciones de los poetas famosos para presuntamente rendirles homenaje pero, en realidad, para lucrarse con ellos (páginas 330-331)? Podría multiplicar los ejemplos, pero apenas ofrecería una pálida semblanza de lo que este libro genial y completísimo contiene.

Un inteligente y esclarecedor texto de Joaquín Marco clausura esta edición monumental, que no debería estar ausente de ninguna biblioteca pública española, y que tampoco desentonaría en muchas particulares. Humor, sabiduría y música se anudan maravillosamente en los versos de Enrique Badosa. Muy recomendable. LEER MÁS

viernes, 14 de octubre de 2011

Svengali, el inquietante personaje de la novela "Trilby" de Du Maurier, en sigueleyendo.es

Hay un personaje que me ha estado persiguiendo durante tiempo. Empezó mucho antes de que yo me iniciase en la lectura. No me pregunten cuándo. No me pregunten dónde. Pero él estaba ahí.
Y él es Svengali.
Pero ya que insisten, les diré que creo que el monstruo surgió de refilón, en una esquina en blanco y negro. Como las manos de Orlac, el gabinete del Doctor Caligari o el Fantasma de la Ópera… Y es que ahora que conozco el rostro de Svengali veo que tiene mucho de expresionismo alemán.
Momento de fumar.
Se puede hacer de muchas maneras.
Yo lo prefiero estirado.
Svengali es un personaje de Trilby. Es el villano. Trilby es una novela de George du Maurier. De éste, yo sólo conocía a su nieta, Dafne (Ya saben: “Anoche soñé que volvía a Manderley”), cuando cayó en mis manos su novela… Y la devoré.
Momento de servilleta.
Yo la prefiero oscura.
Que de esta novela se sepa que es uno de los grandes best seller del siglo XIX o que fue el primer gran best seller dela Historiaes para que se paren todos los tranvías del mundo y me dejen a mí pasar páginas, literalmente y en plural. Devorando.
Y ahí surgieron los colmillos.
O, aquí quiero yo que salgan.
Porque en Trilby aparecen tres ingleses que viven la bohemia acomodada en París. Uno es un delicado hijo de Coventry, el otro es fortachón y el tercero, un escocés, es el más difícil de clasificar. Y yo, que leo estirado y fumando, con una servilleta negra bajo la barbilla, vi que esos tres se parecían mucho a otros tres. Los tres pretendientes de Lucy en el Drácula de Bram Stocker.
Hay más. Hay un momento cumbre en Trilby que ocurre en un banco junto a un acantilado y en el que el bueno de Little Billee, el enfermizo inglés, le explica al perro del párroco por qué no cree en Dios. Pues bien, en Drácula también hay un famoso banco junto a un acantilado donde se sienta Mina a divagar. LEER MÁS

lunes, 10 de octubre de 2011

Pequeña reseña sobre "Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible" en La Verdad


"La vida es haiku". Artículo sobre el libro de David G. Lanoue en "La Verdad"



La primera novela-haiku traza, con sutil humor y poesía, un viaje iniciático por el antiguo Japón

“Loco por el haiku”
Autor: David G. Lanoue
Estilo: Narrativa.
Editorial: Funambulista.
Madrid, 2011.
256 páginas. 16 euros.


Considerada la primera novela-haiku de la historia, Loco por el haiku inicia la trilogía novelística (seguida por Laughing Budda y Haiku Wars, aún no traducidas al español) que, en torno a estos breves poemas de tradición nipona, ha escrito el profesor universitario norteamericano David G. Lanoue, experto en poesía japonesa y traductor de la inmensa obra de Kobayashi Issa, uno de los principales autores de haiku.



Loco por el haiku narra los divertidos avatares de Dientes Salientes, cándido adolescente campesino que abandona su aldea natal para seguir los consejos del maestro Taza de Té (seudónimo que en su día adoptó el propio Kobayashi Issa) y convertirse en un gran poeta del haiku, en un viaje entre picaresco e iniciático por un Japón ancestral lleno de poesía que recuerda, por su delicadeza y fino sentido del humor, y a pesar de las distancias, al Alfanhuí de Rafael Sánchez Ferlosio.



La originalidad de esta novela reside, además, en la inserción de personajes reales en la historia que interactúan con los ficcionales, incluido el mismo autor y sus amigos de la tertulia literaria de Nueva Orleans, en un ejercicio narrativo con ecos de Luigi Pirandello o Miguel de Unamuno. Se produce así una superposición de planos parecida a la de ciertas películas de dibujos animados (véase ¿Quién engañó a Roger Rabbit?), con la consiguiente confusión entre realidad y ficción, que llega a su culmen con el viaje del propio autor al Japón actual tras los pasos de Dientes Salientes.


Loco por el haiku plantea también un complejo e interesante juego de espejos sobre la traducción poética y sus dificultades para llevarla a la práctica, algo que adquiere una nueva dimensión con la versión castellana de la novela, realizada con eficacia por el uruguayo Carlos Fleitas, después de la traslación de los ideogramas nipones al alfabeto occidental, de ahí al inglés y de este último al español.


Sin embargo, lo más memorable de la novela quizá sea el viaje de Dientes Salientes y su aprendizaje de la poesía en paralelo a la adquisición de la sabiduría vital, metaforizada ésta en el haiku, que aparece como símbolo de la vida y de la propia obra en una completa asimilación entre continente y contenido. No obstante, el haiku se define como un poema breve, natural, espontáneo, que no se toma a sí mismo muy en serio, y que mezcla humor, filosofía y meditación. Exactamente igual que esta novela. De ahí que en un pasaje leamos: “La vida es haiku. Haiku es la vida”. Un libro enternecedor, recomendable, en una hermosa y cuidada edición. 


La tragedia del amor no correspondido entre Juan Ramón Jiménez y la escultora Marga Gil Roësset (cuya historia novelada es contada en el libro "Amarga luz") en el artículo "Amistades nada peligrosas" de El País Semanal

Amistades nada peligrosas

MARTA RIVERA DE LA CRUZ

Un papel bien distinto fue el que jugó Zenobia Camprubí, esposa de Juan Ramón Jiménez, en una terrible historia de amistad mal entendida que acabó en tragedia. Fue ella quien presentó al escritor a una joven escultora a la que había conocido y que se declaró admiradora del poeta. Marga Gil Roesset se convirtió en una presencia habitual en casa del matrimonio. Tanto Zenobia como Juan Ramón simpatizaron con la chiquilla, que era apasionada y talentosa. Era evidente que Marga buscaba la compañía del escritor. A Zenobia nunca le preocupó: Juan Ramón era un marido fiel, y siempre pensó que la chica estaba fascinada por el intelectual y no por el hombre que le prodigaba consejos. Una tarde, Marga confesó a Juan Ramón que estaba enamorada de él. Aquella declaración fue una sorpresa y un motivo de tribulación para el autor, que frenó en seco sus avances. Días después, Marga llegó a casa del matrimonio y dejó unos papeles para Juan Ramón. Eran su diario personal. Aquella misma tarde, la escultora se pegó un tiro.

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"Dos cautivos" de Lajos Zilahy en Melibro


  Funambulista nos ofrece la versión íntegra de Dos Cautivos (traducida por Francisco Oliver Brachfeld, con revisión de Anne Mayo Herczig), novela clave en la literatura húngara y europea de la primera mitad del siglo XX. Publicada en su día en nuestro país con el título de Las cárceles del alma, los lectores de la época no pudieron disfrutar del relato completo a causa de la censura a la que fue sometida. Es de agradecer el trabajo que está haciendo esta editorial al recuperar su obra en la Biblioteca Lajos Zilahy. Esta es la tercera novela que forma ya parte de la misma, además de Primavera mortífera y El alma se extingue.

Dos cautivos nos relata un tiempo y un modo de hacer que sorprenderán a los lectores más jóvenes de hoy día. La contención de los sentimientos, el guardar las formas, pues en aquella época, por ejemplo, las chicas llamadas “de bien” no podían pasear sin una acompañante, las famosas “carabinas”. Todo esto nos lo narra con una gran maestría el escritor húngaro y servirá para que se conozca un mundo que sólo perdura en el cine, en las novelas, y en el recuerdo. El mundo que vivían nuestros abuelos. Pero lo que es universal, que se da y dará en todos los tiempos, son las sensaciones que experimentan los protagonistas, con las cuales nos sentiremos empatizados.

Su autor, Lajos Zilahy (Nagy-Szalonta, 1981- Novi-Sad, Serbia, 1974) estudió Derecho en Budapest antes de servir en el ejército imperial durante la Primera Guerra Mundial, donde combatió en el frente ruso, experiencia que le sirvió para escribir una de sus obras más famosas, Dos cautivos, (1926). El desertor (1930), otra obra de corte autobiográfico.  Antes,   escribió Primavera mortífera (1922), también editada por Funambulista. El Alma se extingue (1932), donde trata el tema de la emigración.En 1947 se exilió a Estados Unidos. Allí escribió su gran trilogía sobre las vicisitudes de una familia húngara, Los Dukay ( El siglo feliz, Crepúsculo cobrizo y El ángel del odio). Como dramaturgo estrenó en su país varias piezas teatrales como Luce el sol, El general y El pájaro de fuego.

En esta novela, Zilahy, como gran narrador que es y el dominio de la descripción que posee nos va presentando, en tercera persona, tanto los rincones de Budapest como los personajes que irán desfilando por su obra. En la casa del doctor Varga se da un té al que es invitado Péter. Allí le piden que les muestre sus dotes de grafólogo. De este modo comenzará su relación con Miett pues al estudiar su caligrafía le dice en tono misterioso: “Su carácter de letra es de lo más interesante. Lo es tanto que exige un detenido estudio por mi parte. Tengo algo así como un presentimiento de que un análisis pericial descubrirá una serie de cosas que sólo se pueden decir a solas…”

Péter Takács se había quedado prendado de ella. Cada vez son más frecuentes sus encuentros. Con el tiempo le pide al señor Almády, padre de Miett, la mano de su hija. Su madre se lleva un pequeño disgusto pues no era la clase de chica que quería para él. Le andaba buscando novia a sus espaldas. La pareja contrae matrimonio. Ya instalados en la casa del señor Almády, vamos conociendo todos los sentimientos del matrimonio: sus emociones, la obsesión mutua, los celos, los temores inexplicables, el impulso sexual. La señora Takács tenía ahora como inquilino al amigo de su hijo,  Pál Zsücs. Deciden ir a pasar unos días de descanso al lago Balatón pero allí les sorprendería la noticia que iba a truncar sus vidas: Habían asesinado en Sarajevo al príncipe heredero y su esposa. LEER MÁS

jueves, 6 de octubre de 2011

Artículo sobre la "Trilogía de la culpa" en el blog de Javier Coria y en la Revista Rambla

Los amigos de la Editorial Funambulista han tenido la amabilidad de enviarme un ejemplar que reúne tres novelas de Mario Lacruz, hombre fundamental en la historia editorial de España y un narrador cuya obra, gran parte de ella, permaneció oculta en un armario que se descubrió tras su fallecimiento en 2000. En esta labor de recuperación y reedición de la obra de Lacruz están sus hijos que dirigen la editorial citada. “Gente maja y con mucha sabiduría literaria”, palabras textuales que me escribe mi amigo Manolo Chivite, que compartió caseta con ellos en la pasada Feria del Libro de Madrid.
De las tres novelas que componen el volumen La trilogía de la culpa, a saber: El inocente (Premio Simenon, 1953), La tarde (Premio Ciudad de Barcelona, 1955) y El ayudante del verdugo (1971), yo sólo había leído ésta última y quedé prendado, en su momento, de la forma de narrar de Lacruz y sorprendido por la decisión de su autor de guardar silencio, de dejar de ser escritor. En vida sólo publico tres novelas (y un libro de relatos), las recogidas en este volumen, y dedicó todo su esfuerzo a su labor editorial en sellos como Plaza & Janés, Argos-Vergara y Seix Barral. Sorprende que no dedicara empeño en editar su propia obra que, por bien de los lectores, espero que se haga en un futuro. Por ejemplo esa segunda parte de El ayudante del verdugo y que me entero por este libro que existe con el título Hoy como ayer.

¿Novela negra? ¿Novela existencialista?... cuando la literatura es buena, parece que las etiquetas le sobran, y este es el caso. Más allá del argumento, de la peripecia pura y dura, lo que sobresale es el pulso narrativo, el lenguaje y la depurada técnica que, con un relato directo, duro y conciso, Lacruz desplega en estas tres novelas cortas, claro que con las novelas de 1000 páginas que se llevan ahora, todo lo que no llega a ese número parece corto, pero las 150 ó 200 páginas aproximadas de cada novela son las justas y necesarias para contar lo que el autor nos quería contar, y eso se agradece. Como dije, mi conocimiento de Lacruz como escritor se limitaba a El ayudante del verdugo, cuya lectura me agradó sobremanera. Compré la novela en el mercado dominical de Sant Antoni, ahora celebro poder tener las tres novelas juntitas en este libro. LEER MÁS

REVISTA RAMBLA
 

lunes, 3 de octubre de 2011

Entrevista a Marga Clark en Solidaridad Digital

“El conocimiento más perfecto de todos es el intuitivo”

Marga Clark, escritora
Esther Peñas / Madrid- 17/08/2011
Marga Gil Roësset (1908-1932) pasó a la historia por suicidarse enamorada de Juan Ramón Jiménez. No quería vivir con él, ni podía vivir sin él. Zenobia estaba en medio. Pero Gil Roësset era una artista  delicada y excepcional, aunque su obra quedase eclipsada por su trágica historia. Su sobrina, la fotógrafa y escritora Marga Clark, ha querido pespuntar la parte más humana de su mentora en su novela ‘Amarga luz’, que incluye fragmentos de su diario personal.

Le devuelvo una pregunta que formula en el libro: ¿recordamos de nuestras vidas lo que hemos vivido o lo que nos hubiera gustado vivir?A toda persona no escritora le gusta pensar que recuerda exactamente lo que ha vivido, pero pienso que no, que la vida, todas nuestras vivencias están en nuestro interior y todas mezcladas. Las vivencias van se van coloreando y transformando con el presente inmediato e incluso con sueños y con cosas que aún no han ocurrido. Es muy difícil no interpretar, es muy difícil tener una imagen pura de tu pasado. Pero hay algo que no cambia nunca: el sentimiento. Ese sentimiento que te deja una determinada experiencia o acontecimiento vital permanece; el del abandono, por ejemplo. En esta novela yo he convivido mucho con la niña que pierde a su padre y que descubre al mismo tiempo a la tía que no conoce y con ella el arte… ‘Amarga luz’ está escrito con el sentimiento de la niña y los ojos de la adulta.

¿No procura pudor  publicar fragmentos de un diario ajeno?Hubiera respetado este silencio que le impuso la vida, aunque injusto. A pesar de que comprendo que el anzuelo es su historia con Juan Ramón Jiménez (JRJ) yo reivindico a la Marga artista, fascinante y maravillosa. Respecto al pudor… sí. Sin embargo, a Marga se la expuso en toda España en 1997, cuando ‘ABC Cultural’ hizo públicas las tres cartas que escribió como despedida, a su madre, su hermana y Zenobia. De manera que todo el mundo estaba hablando de ellas. Fue entonces cuando decidí arropar a Marga, contar su historia de una manera que nadie más podía contar. Ha de contarse la historia de Marga en toda su extensión, con sus sombras, de acuerdo, pero también con su luz, que es mucha. Además, el diario trasciende el yo, lo personal, trata de temas universales como son el amor, el desamor, la vida, la muerte… todo el mundo ha sentido alguno de los sentimiento que recoge. Es un diario de valores universales. Por último, el próximo año se cumplen 80 de ese diario, así que se podrá publicar íntegro. Y yo quería contar la historia de mi tía antes de que eso sucediese.

¿Por qué ese diario lo tienen los herederos de JRJ y no los de Marga Gil?Ahora mismo está en manos de Carmen Hernández Pinzón, sobrina nieta de JRJ. El último día, antes de matarse, Marga lo dejó en casa de JRJ.

¿Qué ha supuesto su tía Marga para usted, tanto en lo profesional como en lo personal?Para mí Marga es la magia, la poesía, un duende, la inspiración…

¿Cómo influyó Marga a Juan Ramón?La adoraba. Por lo que escribió de ella, por conversaciones que han trascendido y porque ellos (JRJ y Zenobia) siempre viajaban con el retrato de Marga y sus buriles; por tanto siempre fue parte de ellos. La admiraban, la querían y la respetaron mucho. Que ellos pudieran sentir una cierta responsabilidad hacia lo que ocurrió no me cabe duda alguna.LEER MÁS

"Dos cautivos" de Lajos Zilahy en Análisis Digital

Viejos tiempos con los mismos sentimientos

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado. Doctor  y Profesor de Lengua y Literatura
Aunque hayamos cambiado de siglo, el pasado sigue vivo en lo que Rainer María Rilke llamó “hombres crepusculares”. Personas que nacimos en un tiempo que pasó, que vivimos cosas que ya sólo perduran en el cine, en las novelas, y en el recuerdo.
Sin utilizar el término, Lajos Zilahy, en Dos cautivos –Editorial Funambulista- nos relata un tiempo y un modo de hacer que sorprenderán a nuestros lectores más jóvenes. Sin duda, la historia de amor entre Péter y Miett, nada tiene que ver con los nuevos usos y costumbres, que ni mejores ni peores, son totalmente distintos hoy en día.
Lo que es universal e intemporal es el sentimiento, y eso mostrará con maestría Lajos Zilahy que destaca por ser uno de los grandes narradores del siglo XX. Las sensaciones que experimentan los protagonistas son tan universales, que es casi seguro que cualquiera que las lea se sentirá identificado.
Sin embargo, la forma de canalizarlas, la contención, guardar las maneras, las célebres carabinas, servirán para que los lectores conozcan el mundo que desaparecía en el siglo XX, el de los abuelos de los que hoy somos “hombres crepusculares”.
Es de justicia mencionar la traducción de Francisco Oliver Brachfeld, bajo la revisión de Anne Mayo Herczig, que nos dejan una edición definitiva de la obra sin las amputaciones que sufrió en otros tiempos.

Hay que decir que Lajos Zilahy ya era un autor de muchísimo éxito en los años 60 de la pasada centuria, y que gracias a la gentileza de la editorial Funambulista hoy podemos disfrutar nosotros sin los recortes de antaño. Les aseguro que nuestros padres, que hoy podrán releer sus libros de juventud con otros ojos, también tenían buen gusto para la literatura.
En el aspecto formal, las 731 páginas del libro, lejos de dejarnos exhaustos, nos abrirán las ganas de comprar otro libro del autor húngaro. Conscientes de ello, han creado la Biblioteca Lajos Zilahy para saciar nuestros deseos.