martes, 9 de julio de 2013

El World Literature Today dedica este artículo a Las segundas criaturas, de Diego Cornejo Menacho


Las segundas criaturasWhat is most striking about Diego Cornejo Menacho’s third novel is how his proliferating imagination frees just about every known narrative component into daring versions of what a novel can do. This is particularly positive since he builds fiction from metafiction, avoiding the typical traps of our abundantly solipsistic times. Cornejo’s inspired idea is to write an apocryphal and blatantly partial biography by defictionalizing “Marcelo Chiriboga,” purportedly an overlooked Ecuadorian Boom writer who kept appearing, Zelig-like, in novels and nonfiction by the real Boom writers José Donoso and Carlos Fuentes.
Las segundas criaturas, one of the best novels of its type of the last thirty years, is superior to what Fuentes and Donoso could have done with their misfiring yarn. The dominant point of view is a Catalan literary agent’s who, like Donoso’s in The Garden Next Door, is modeled on the Boom matriarch Carmen Balcells. Equally dominant is the refictionalized Jean Seberg, reclaimed from Fuentes’s Diana: The Goddess Who Hunts Alone. Cornejo’s version has her leave Fuentes for Chiriboga, unsettling the connections between this novel and its Boom palimpsest. Fictional and real characters and events appear at will, including other recent writers and novels. Chiriboga is by now an ex-ambassador in Rome and Paris, a Chevalier des Arts et des Lettres, a winner of the Cervantes Prize and others that Fuentes received and Donoso wanted. Translated widely, he lies dying.
That is the core narrative for a young Ecuadorian from the provinces who becomes successful outside of his small country, and from that premise Cornejo’s novel becomes more complex and ambitious. Hilarious and clever, Las segundas criaturas also reckons with the role of purportedly peripheral literatures in Latin American literary history, marketing and personal charm in canonicity, the intellectual follies of leftist commitment in the third quarter of the twentieth century, literary influence and/or appropriation, and ultimately the insecurity of novelists when faced with challenges like success, or even mundane obligations. Cornejo revisits those topics by showing Chiriboga’s great inability to reconcile his ambiguity, disorderly and imperfect nature, and by making his character’s origins opaque. This further complicates settling scores because the literary social contract will not stand for righteousness or reconciling inconsistencies.

lunes, 8 de julio de 2013

"Hijos y padres", de Félix Teira, en todoliteratura



La Editorial Funambulista ha publicado Hijos y padres, la más reciente novela del escritor Félix Teira, autor de otros libros como laciega.com, publicado en la misma editorial. En esta nueva novela, Teira se centra en la juventud española actual y muestra con gran precisión cómo afecta la crisis y la situación actual a las vidas de los jóvenes en sus últimos años de instituto.
Por tanto, Félix Teira vuelve, con su pluma estilizada, al territorio de una juventud en búsqueda de su lugar al sol, pero ahora en el contexto de una crisis que no sólo es económica y social, sino también (o sobre todo) de valores. Una crisis que rompe la vida confortable en que viven instalados los jóvenes próximos a la mayoría de edad y que observan, con mirada corrosiva, los equilibrios de sus padres para adaptarse a la nueva situación de precariedad, escasez y desconcierto ante el futuro.
Así, el adolescente apodado Gemelo, quien sueña con jugar algún día en primera división, comprueba cómo un abuelo olvidado es apreciado de repente por la pensión que cobra debido a su invalidez. Otro muchacho, Roda, se aproxima al abismo de la delincuencia y trafica con droga para mantener a su familia mientras Vero, encerrada en una burbuja egoísta de fantasías y amores, se da de bruces con la realidad al descubrir los manejos de su hermana, quien ha ocultado a todo el mundo su situación económica y hace lo que puede para salir adelante sin que se enteren sus familiares. Por otro lado, inmerso en el atractivo de la primera sexualidad, el joven Arregui, con un hermano que padece síndrome de Down y una grave cardiopatía, deja de soñar con un futuro ideal cuando se desvela la infidelidad de su padre...
De este modo, en cinco historias de cinco jóvenes relacionados unos con otros por amistad, ser compañeros de clase, etc, Félix Teira realiza un magistral retrato de la sociedad española actual centrándose en aquéllos que están dando sus primeros pasos hacia la vida adulta y se ven enfrentados a un futuro con más bien pocas esperanzas para seguir adelante debido a la alta tasa de paro juvenil y a las pocas oportunidades que tienen para poder empezar a construir su propia vida.
Como podemos ver, el gran clima de desconfianza social que impera en nuestra sociedad está presente a lo largo de todas las páginas de la novela mientras se ponen en contraposición las inmensas dificultades de la gran mayoría de las familias españolas para llegar a fin de mes, mientras los políticos continúan con su política de recortes indiscriminada a la vez que no paran de llenarse los bolsillos.

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"La dulce", vida de dos desgraciados (Paisajes Eléctricos)


Escribía Gustave Flaubert en Noviembre (Impedimenta, 2007):“comprobad si no cómo los literatos representan siempre un mismo prototipo y lo describen cien veces sin cansarse jamás”. Algo así podría decirse del protagonista de La dulce (Funambulista, 2013), de Fiódor Dostoievski, el dueño de una casa de empeños, personaje sin nombre que nos cuenta la trágica historia de amor con su mujer, incrédulo, en tanto que ella yace muerta sobre la mesa del comedor. Lo que dice Flaubert es verdad, pero con un matiz, y es que con esta descripción -escrita a finales del siglo XIX- de un prototipo que es un pobre desgraciado, Dostoievski se adelanta a los existencialistas, pero también a Joyce. Es, pues, el creador pionero de ese prototipo de hombre angustiado por su propia vida.
La dulce es una nouvelle y forma parte de los textos que Dostoievski publicaba regularmente en su sección Diario de un escritor, sus colaboraciones periódicas para la prensa y que Páginas de Espuma reunió en 2011 -en un volumen de más de mil seiscientas páginas- al cuidado de Paul Viejo. La obra está escrita en los meses de octubre y noviembre de 1876 y se publicó precisamente en noviembre de 1876, poco después de que Dostoievski acabase de escribir su novela Los demonios.  En la nota introductoria (a modo de justificación, pero también de poética) que el propio escritor incluyó en su momento, nos advierte de que se trata de un “relato fantástico”, en el sentido de que “tiene formalmente un elemento fantástico” (aunque Dostoievski lo sienta como completamente real): el cuerpo suicida de la mujer del prestamista que yace sobre una mesa, y que sirve apenas como excusa, tal que catalizador. Pues no interpela la voz del protagonista al finado (como pasaba, por ejemplo, en Cinco horas con Mario, de Delibes) e incluso habla tal que si ella no estuviese de cuerpo presente, sino que el protagonista de La dulce, se habla a sí mismo o a un improbable jurado. Es así más un intento de registro judicial, de acta notarial, de confesión, pero también de exculpación piadosa. Un complejo discurso nocturno. Escuchemos por un segundo algo que escribía Mijail Kuráyev en Ronda Nocturna (Acantilado, 2007), decía: “Sí, no hay duda de que por algo las noches blancas han sido dadas a los hombres, por mucho que tal vez nunca sepamos la verdadera razón”. Así, podría darse una definición al vuelo de esta novela de la siguiente manera: una larga noche blanca en la que un hombre encuentra la razón de su vida, se aclara y entiende el por qué del suicidio de su mujer.  Claro que tal razón no es lógica, ni siquiera casi comprensible; pues se trata de una razón poética, mítica, previa al logos, de un malestar íntimo y que el lector sobreentiende de manera intuitiva. Dicho de otra manera, es el anti-motivo de un anti-héroe. Anti héroe que, como bien apunta Gonzalo Gómez en el postfacio, se emparenta con otros anti-héroes de Dostoievski como, por ejemplo, el del protagonista de Apuntes del subsuelo (de hecho, en la página 89 Dostoievski se autocita, sin anunciar el hipotexto). Respecto a la adaptación del relato al cine y que hiciese el director Robert Bresson con el título de Una mujer dulce, dejó dicho éste que “por encima de los hechos hay una vida más profunda y sobre todo hay una presencia que si usted quiere, es la presencia de Dios. Estas son las cosas que me interesan a mí personalmente: esa presencia constante de algo más que la presencia de las gentes actuando y hablando, algo más profundo y que va más lejos” [1]. El prestamista de la novela de Dostoievski lo expresa de una manera más prosaica, dice “hay ideas que desde el momento en que se pronuncian, si las decimos con palabras, resultan una tontería tremenda”. Así la justificación que el hombre arguye para el suicidio de su mujer.
La historia de La dulce comienza cuando en la vida de un amargado prestamista de cuarenta y un años (“alto, proporcionado, educado y […] nada feo”, según propia confesión) aparece una muchacha dulce y buena, una muchacha de ideas simples, de dieciséis años de edad, huérfana y que vivía tiranizada por dos tías -sirviéndoles de criada- que, además, quieren “venderla”. Y es que quieren que se case, pues, con un tendero viejo. Para poder marcharse de la casa de sus tías (y evitar así el arreglo matrimonial), la muchacha dulce necesita un trabajo y, por esta razón, pone anuncios en el periódico La voz. Pero necesita dinero para pagar los anuncios. Es así como conoce al prestamista, yendo allí a empeñar diversos objetos. El prestamista aprovecha que cada vez la muchacha está más desesperada y, dado que, como se suele decir, no tiene donde caerse muerta, comienza a seducirla, “mediante alusiones, rodeos y frases misteriosas”, hasta que finalmente le propone matrimonio. Ella acepta y ambos se mudan al apartamento de dos estancias del prestamista: “una grande con espacio para el negocio; la segunda, también grande, es nuestro cuarto, con su cama”. Al principio, ella le ayuda con el negocio y le trata “con amor”, un apasionamiento juvenil al que el prestamista responde “con el silencio, un silencio indulgente, claro…”. En fin, que juega a hacerse el enigmático, con la intención de presentarse a ella sin mediaciones. Y es que es su idea que ella, a través de su silencio, le vaya descubriendo y entienda que “lo más importante [es lo que] yace oculto en mi interior”. Esta es la razón de que no le explique a ella nada de su propia vida, ya que quiere que sea ella quien lo averigüe; lo que esto esconde, sin embargo, es que la trata como a una subordinada ciertamente incapaz. Dice, en un momento determinado: “a las mujeres siempre les ha perdido una cosa: su falta de originalidad”.

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viernes, 5 de julio de 2013

Homenaje a la taquigrafía: "Amores al margen", de Yoko Ogawa, en Análisis Digital

La novela japonesa en general, y quizás en menor medida la de Yoko Ogawa, aunque también, nos chocan un poco ya que tienen un tempo distinto al de la novela occidental.  
Este choque se agrava cuanto más contemporáneo sea el autor occidental, ya que parece que frente al ritmo arrebatado que se estila por estos lares, el autor oriental se toma la escritura de otra manera. Quizás tenga algo que ver la grafía y ese ritual, sobre todo en Japón, que es coger papel y pluma y ponerse a escribir.
Precisamente, nuestra propuesta de hoy, Amores al margen, de Yoko Ogawa –Editorial Funambulista- entra de lleno en ese ritual hasta el punto de dedicarle una novela entera. Eso sí, se trata de la escritura especial de un taquígrafo, y en este caso, el ritmo se acompasa a la palabra oral.
El papel es especial, pero el objeto de escritura ya no es una pluma cargada con tinta negra, sino un bolígrafo azul.
Resulta magistral cómo toda la historia gira alrededor de ese oficio, mientras el protagonista, junto con la narradora, por supuesto, está esquematizado para que después de leer el libro nos quedemos únicamente con el detalle pormenorizado de sus manos, y en concreto, de sus dedos, a los que se rinde un culto casi fetichista aunque no en el sentido sexual del término.
Llama la atención la historia de amor blanco, totalmente puro, que se basa en los dedos de él y las orejas de ella, que fijan el segundo punto de interés.
Así, la enfermedad auditiva de la protagonista nos lleva a una segunda fuente de obsesiones, los problemas de oído. Con gran habilidad, Yoko Ogawa hace confluir a los dos personajes en un hotel en el que se van a realizar unas entrevistas para una revista de salud que prepara un número especial referente a las enfermedades auditivas. Ella va a dar testimonio de sus problemas de salud mientras el taquígrafo va transcribiendo todas las intervenciones.
Hiro, el tercero en discordia, es el sobrino de la protagonista, sirva este detalle para que nuestros lectores vean la sensibilidad y pureza de esta historia tan especial. El marido ha abandonado a la protagonista porque se ha enamorado de otra, pero esto no supone que él no la ayude en todo lo que pueda. De hecho, Hiro es sobrino por parte paterna.
Me ha sorprendido un recurso que no encontraba desde los libros del siglo XIX, tipo Rojo y negro, de Stendhal. Me refiero a omitir los nombres de lugares y personas dejándolos, en el caso del taquígrafo en una Y. mientras que en el caso de la clínica en la que se trata la enfermedad auditiva, esta es mencionada con una F. Si no recuerdo mal, entonces lo habitual era poner tres equis –xxx-
La novela tiene algunos enigmas más que no vamos a desvelar porque si no, no comprarían el libro.

lunes, 1 de julio de 2013

Insatisfacción victoriana. "El amor de un hombre de cincuenta años", de Trollope, en La Vanguardia


"La señorita Julie" en la Revista Sonograma


August StrindbergJohan August Strindberg (1849-1912) revolucionó la burguesía sueca con su habilidad comunicativa. En su prodigioso dominio literario -cultivó casi todos los géneros- dio vida a personajes que mucho tenían que ver con su propia existencia. La complejidad del novelista y autor teatral sueco se tejió con la pasión vital y la literatura; con una gran fuerza de voluntad y una extraversión lingüística. Su vida no fue nada fácil; se fraguó en copiosas controversias y problemas. Su temperamento enfermizo, sus fracasos sentimentales y los numerosos problemas económicos, no llegaron a ser un obstáculo para desarrollar sus facultades (obsesiones) creativas. Strindberg, que vertió su explosiva personalidad en su obra, desarrolló, a contracorriente, un pensamiento cercano al naturalismo y al simbolismo, y concertó con las fuerzas de la naturaleza una relación casi visionaria.
Escribió La señorita Julie, una tragedia en un acto, en Skovlyst, un castillo situado en las afueras de Copenhague, propiedad de la condesa Frankenau, durante el verano de 1888. Un período muy fructífero.
En esta magistral obra teatral, la obra más conocida de Strindberg, se refleja el estilo innovador del escritor sueco. Su prólogo es, de hecho, un tácito manifiesto sobre el nuevo teatro naturalista. Fue censurada por el contenido impactante, la fiesta pagana de una noche de sexo y de seducción donde se pone de relieve la misoginia del autor.

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