viernes, 28 de febrero de 2014

'Los tiernos lamentos', de Yoko Ogawa, en Sonograma Magazine

Sonograma_Los-tiernos-lamentosEl valor de una edición, como las de la editorial Funambulista reside, entre otras cosas, en la publicación de un material que, de modo coherente, muestra una leve inclinación hacia la literatura japonesa expresada en autores como Yoko Owaga (1962). Es notoria la producción de la autora (Perfume de hielo, La fórmula preferida del profesor, La niña que iba en hipopótamo a la escuela, Amores al margen y El embarazo de mi hermana) que podemos encontrar en el catálogo de Funambulista.
En Los tiernos lamentos, una dramática historia de amor, la voz de Ogawa suena definitivamente a música. Une, a través de tres personajes, la música y la caligrafía.
Ruriko, calígrafa de profesión, abandona la casa de Tokio para refugiarse en un chalé familiar en las montañas. Necesita encontrar un lugar para sentir los lamentos del desamor de un marido infiel. La amargura, la violencia psicológica y el desasosiego son elementos transversales en la obra de Ogawa.
Cerca de su chalé, vive Nitta, un pianista, también refugiado en las montañas, que ha dejado la actividad pianística por el de la construcción de instrumentos. A su lado, Kaoru, una joven de personalidad inestable, le ayuda en la construcción lenta de las formas naturales de la materia sonora. Un mundo que se basa completamente en el clavecín.

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Reseña sobre Alehop en el blog Un lector indiscreto

Alehop, de José Antonio Fortuny

Sinopsis: 
 
Un misterioso circo llega a un pueblo remoto. Mientras la población se queda hipnotizada por el espectáculo tan vanguardista que se despliega ante ella, una pareja de ancianos trata de solucionar lo que es, a todas luces, un insignificante problema doméstico. Sin pretenderlo, se verán involucrados en una aventura trepidante, en una compleja trama —en la que el circo y su sibilino mánager que les llevará hasta los límites insospechados. 
Alehop es una original comedia negra que, bajo una apariencia de historia desenfadada, hace aflorar con sutil maestría temas universales como el abuso de poder, la confrontación ideológica, la manipulación de las masas…
Opinión Personal: 
 
Siempre he sido un gran aficionado al humor negro, a ese humor en el que se pone en entredicho la moral de la sociedad, en el que se satiriza el lado más ruin, más oscuro del ser humano, incluso nos llegamos a reír de nosotros mismos. Parece que este tipo de humor va a menos y no será porque no hay ocasiones en las que poder emplearlo.
Y, como vi que en la contraportada nos presentaban Alehop como una comedia negra, no dudé en que iba a ser mi siguiente lectura, pues necesitaba ese efecto balsámico que nos ofrecen los libros en las que solo pretendemos encontrar entretenimiento, relajación, distracción. Esta segunda obra publicada por José Antonio Fortuny cumple con creces ese propósito pero también, a través de la historia que nos relata, el lector se dará cuenta de que detrás de ella hay una doble lectura, porque no es solo una comedia al uso, para pasar el rato y hacernos sonreír o soltar alguna carcajada, que en mí lo ha logrado, sino que también cuando llegamos al final de la historia nos da lugar a la reflexión, no nos deja indiferentes, pues lo que en ella ocurre puede sucedernos a nosotros o a cualquiera de los que nos rodean y, desgraciadamente, es algo habitual en nuestra sociedad.
Desde las primeras páginas Alehop nos engancha a su lectura y se convierte en adictiva porque queremos saber si el anciano logra solucionar ese grave problema doméstico que tiene, como es el buscar una ayuda para su esposa encamada. Pero el anciano verá cómo un acontecimiento inusual pondrá en peligro su petición y es que al pueblo en el que vive, al pueblo en el que nada ocurre habitualmente y el tedio se apodera de la vida de los vecinos, llega un circo vanguardista que cambiará la rutina de los convecinos y hará aflorar los sentimientos más barriobajeros de cada uno.
Y, como bien nos avanza ya la sinopsis, serán el mánager del circo y el anciano quienes tratarán de llamar la atención y llegarán a situaciones insospechadas para ganarse el favor de los demás y hundir al intruso en sus pretensiones. Un toma y daca que no cesará durante toda la trama.
El autor menorquín nos presenta una novela en la que la gran mayoría de los personajes no tienen nombre. Son personajes que simbolizan nuestra sociedad, desde los poderes públicos hasta la población en general pues la novela está cargada de perlas que no dejan títere con cabeza, sin olvidarnos de esos medios de comunicación que buscan el morbo para su audiencia o lectores.  
 

miércoles, 26 de febrero de 2014

'Los tiernos lamentos', de Yoko Ogawa, en el blog de la biblioteca CEU

Los tiernos lamentos, de Yoko OgawaYoko Ogawa empieza a ser una de las autoras de cabecera en esta tribuna y maestra en la introducción de la literatura oriental en occidente. Ya lo he mencionado otras veces, la literatura japonesa posiblemente sea la más occidental de todas ellas, salvo si por oriental entendiéramos también la turca.
En ese caso sería Orhan Pamuk el maestro. Pero no quiero desviar demasiado la atención del libro que nos ocupa hoy, Los tiernos lamentos, de la mencionada Yoko Ogawa –Editorial Funambulista- En esta novela vamos a encontrar las señas de identidad de la autora. Una sensibilidad femenina con un toque japonés que se traduce en un potenciador de dicha feminidad.
Es decir, una sensibilidad exquisita en la forma de sentir todo lo que está alrededor de manera que el mundo interior de la narradora protagonista nos transporta a la paz, la belleza y un amor suave, rosa más que rojo que es el amor duradero y frágil, no el amor pasional del rojo al que se le suele unir el epíteto quedando en Esa narradora protagonista es otra de las señas de identidad, ya que la pasión por la caligrafía en Ruriko –la narradora protagonista- es un hilo conductor en la obra de Ogawa. Un acierto que hace que no perdamos el hilo y que la brevedad de sus relatos, siempre dejándonos con ganas de más –nueva seña de identidad- encuentre continuación en otras novelas.
En definitiva, animo a quienes lean la obra a buscar otras de la misma autora en caso de que se hayan quedado con ese gusanillo que deja con maestría la novelista. Quienes se quedaran con el gusanillo hace cierto tiempo están de enhorabuena porque podrán encontrar otra perla traducida, cosa muy de agradecer.
Quienes quieran leer en catalán tendrán otra novedad muy reciente La fórmula más estimada por el profesor, de Yoko Ogawa, en catalán. En la misma editorial. Dado lo cuidado de este aspecto, destacamos la labor de traducción del equipo formado por Yoshiko Sugiyama y Sergio Torremocha. Formalmente, encontrarán una edición flexible, manejable, ligera, fácil de transportar y de cuidado diseño propio de la editorial Funambulista.

La novela Alehop entre los mejores libros del 2013

miércoles, 19 de febrero de 2014

Interesantísimo artículo del profesor Raúl Ibáñez sobre "La fórmula preferida del profesor" en El Cuaderno de Cultura Científica (KZK), publicación de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU

Portada de la edición en castellano
Portada de la edición en castellano
MI HIJO Y YO LE LLAMÁBAMOS PROFESOR. Y el profesor llamaba a mi hijo “Root”, porque su coronilla era tan plana como el signo de la raíz cuadrada.
Vaya, vaya. Parece que aquí debajo hay un corazón bastante inteligente –había dicho el profesor mientras le acariciaba la cabeza sin preocuparse de que se le despeinara.
Mi hijo, que llevaba siempre una gorra para que sus amigos no se burlasen de él, metió la cabeza entre los hombros, a la defensiva.
Utilizándolo, se puede dar una verdadera identidad a los números infinitos, así como a los imaginarios.
Y dibujó el signo de la raíz cuadrada con el dedo índice en el borde de su escritorio, sobre el polvo acumulado: (signo de la raíz cuadrada).
Entre las innumerables cosas que el profesor nos enseñó a mi hijo y a mí, el significado de la raíz cuadrada ocupa un lugar importante.
Este es el inicio de un excelente libro, al que vamos a dedicar la entrada de esta semana de la sección Matemoción del Cuaderno de Cultura Científica. Una de las novelas más interesantes que he leído en los últimos años y que suelo recomendar a todas aquellas personas interesadas en literatura relacionada con las matemáticas, y al resto, también. Se trata de la novela “La fórmula preferida del profesor” (funambulista, 2008), de la escritora japonesa Yoko Ogawa.
Yoko Ogawa
Yoko Ogawa
La fórmula preferida del profesor (博士の愛した数式, hakase no ai shita suushiki) fue publicada originalmente en Japón en 2003 (por la editorial Shichosha), con un gran éxito entre el público, más de un millón de copias vendidas en dos meses, hasta alcanzar los dos millones y medio, y reconocida también por la crítica. Recibió el Premio Yomiuri en 2003, el Premio de las Librerías Japonesas en 2004, así como el Premio de la Sociedad Japonesa de Matemáticas, “por haber mostrado la belleza de esta disciplina”. Tras el éxito de la novela se realizaron adaptaciones al cine (The professor’s beloved equation, Takashi Koizumi, 2006), al teatro, a la radio y al cómic.
Cartel de la película
Cartel de la película
Esta novela, que ha sido traducida a varios idiomas, entre ellos inglés, francés, español, italiano, griego, alemán, coreano o thai, lanzó a su autora a la fama internacional, para acabar convirtiéndose con el tiempo en uno de los grandes escritores de la literatura contemporánea.

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'Los tiernos lamentos' en el blog Donde habitan los libros

Los tiernos lamentos

Los tiernos lamentos de Yoko Ogawa

TÍTULO: Los tiernos lamentos
AUTORA: Yoko Ogawa
AÑO: 2013
EDITORIAL: Funambulista


En busca de la soledad y del tiempo, Ruriko, una joven calígrafa, deja a su marido, quien le es infiel, en Tokio y regresa al chalé de su familia en las montañas, donde de pequeña pasaba las vacaciones.
Allí conoce a Nitta, un fabricante de clavecines, que antes tocaba el piano y de quien Ruriko pronto se siente atraída. Con él trabaja la joven Kaoru, cuyo novio murió asesinado, y, por último, los acompaña Dona, un perro sordo y ciego.
Las historias de Yoko Ogawa están escritas con sencillez, sin embargo dicen más de lo que se lee. La fascinación que encontramos en sus novelas se encuentra en que habla de personas, sentimientos, momentos a través de un lenguaje sencillo y sutil, donde lo sensorial está siempre presente. En este caso, predomina el sonido, la música clásica, el sonido del clavecín, incluso los golpes del hacha cuando caen sobre el clavecín. No en vano la novela comienza con el sonido del violín y termina con el clavecín, solo y mudo, tras un concierto. El sonido, incluso por omisión, es decir, el silencio. No solo en Dona el perro sordo, sino también cuando el clavecín no está siendo tocado. Este instrumento está presente en toda la obra, como espectador de momentos clave y símbolo de la protagonista, de sus sentimientos, de su soledad.

Yoko Ogawa
Una novela en la que está presente el arte tanto la caligrafía como el arte de fabricar clavecines.
Los tres personajes están marcados por un pasado, todos inquietantes, pero aunque se mencionan, no trata explícitamente de ellos: violencia doméstica, asesinato, celos, problemas psicológicos. Son personajes complejos debido a su pasado, a su vida.
Como se descubre desde el principio, el lector va a asistir a un tránsito en la vida de Ruriko, un momento crucial en el que cierra una etapa de su vida y comienza otra, un intervalo necesario para tomar decisiones. Y es, en ese momento, cuando Ruriko se da cuenta de que la soledad gobierna su vida; aunque tenga amistad con Nitta y Kaoru. Su soledad la vivimos en primera persona pues la historia está narrada por Ruriko, con ella además participamos de su trabajo y de las memorias que tiene que caligrafiar, así es normal que se mezcle la vida de Ruriko con las memorias.
 

Recomendaciones literarias en el Diari de Tarragona: "El hombre-pluma", de Flaubert, y "Un cuento de enfermera", de Alcott


lunes, 10 de febrero de 2014

Reseña sobre 'El amor imposible' en Tendencia 21


“El amor imposible” del escritor idealista Barbey D’Aurevilly

La editorial Funambulista publicó en 2013 la obra “El amor imposible”, del escritor idealista francés Barbey D´Aurevilly. Se trata de una novela de formación con tintes autobiográficos que, sin embargo, ya deja entrever ciertos rastros genuinos -aunque aún algo confusos- de su postrer genio literario. Por J. S. de Montfort.




La obra maestra del escritor idealista francés Barbey D'Aurevilly‎ (1808-1889) y la que le daría más fama póstuma, es, sin duda, Las diábolicas (1874), obra que refleja un destacado sentido de lo satánico y que el propio D´Aurevilly justificaba como un modo para el mejor conocimiento de Dios (la obra se compone de seis relatos, protagonizados por mujeres perversas que cometen diferentes actos violentos, guiadas tanto por sus pasiones extremas como por el más flagrante tedio).

Sin embargo, antes de su férrea conversión al catolicismo, en su juventud, fue D´Aurevilly un notable dandy, ateo e ilustre liberal. De esta primera época es la nouvelle que nos ocupa: El amor imposible (Funambulista, 2013), publicada originalmente en 1841. Se trata de su tercera obra literaria.

En el prefacio a la segunda edición del libro, de 1859, con una falsa modestia, escribía el propio Barbey D´Aurevilly que el joven escritor responsable de esta obra tenía “un gusto terriblemente aristocrático”.

Y, como la gran mayoría de los escritores noveles, la “ilusión [por las] novelas imposibles”; que de ahí es de donde surge el impulso para la escritura de El amor imposible, nos dice el autor. Sería, por lo tanto, su único valor, “un valor arqueológico”. No dejando de ser cierto, se ha de decir que este juicio no expresa toda la verdad.

Claro que se nota la mano bisoña en la escritura, la falta de conocimiento del mundo, por así decir, del escritor (aunque entonces contaba ya con treinta y tres años), pero, sobre todo, la seriedad trascendente con la que el escritor se tomaba a sus personajes. Consciente de todo ello, deja dicho D´Aurevilly en el prefacio a la segunda edición que si la crítica “se toma la molestia de decir lo poco que vale [el libro], no le enseñará mada nuevo [al autor], pues él ya lo sabe”.

Novela de formación

En resumidas cuentas, que se trata de una novela de formación, con todo lo que ello conlleva, en especial en cuanto que el libro es un descargo literario de la propia biografía del autor.

Y es que un dato muy a tener en cuenta es que la historia que se relata en El amor imposible tiene su origen en el desdichado enamoramiento que sufrió el propio escritor, su historia infausta con una cierta marquesa (y a la que, de hecho, va dedicado el libro -en una nota inicial llena de resquemor-).

El amor imposible es una novela decadente con rastros de un romanticismo tardío y que, en cierta manera, expone un donjuanismo byroniano levemente paródico. Se trata de una novela de tránsito, todavía con un regusto clasicista, pero ambiciosa, en el sentido de que pretende enunciar (y lo consigue, sin caer en la arenga ni la soflama, he aquí su logro) un juicio filosófico y moral.

En un nivel epidérmico, puede decirse que es la historia de un dandy enamorado de una mujer frívola que no le corresponde. Se trata de una nouvelle estructurada en siete capítulos y dividida en dos partes, siendo el tramo final de la segunda parte (el último capítulo) una suerte de epílogo moral y que se enuncia de la siguiente manera: “para nosotros el amor debía de ser la gran preocupación, el asunto supremo, el gran entusiasmo de la vida; y el amor, en nuestras almas heladas, sólo ha sido una fantasía sin emoción o sin nobleza”.

El argumento

El amor imposible es “un drama sin acción exterior”, una crónica de salón sobre “el egoísmo de nuestros días” y donde se cuenta el enamoramiento frustrado del marqués Raimbaud de Maulévrier, un ser al que acusaban de afeminado y cuyo “orgullo no era tan grande como su vanidad”.

El señor de Maulévrier, quien mantiene desde ya hace varios años una relación íntima con Caroline de Vaux-Cernay, condesa de Anglure, aprovecha que esta se marcha al campo para comenzar un idilio infecundo con la marquesa Bérangere de Gesvres.


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