viernes, 31 de octubre de 2014

"El museo del silencio", de Yoko Ogawa, en Sonograma Magazine

 Sonograma-El museo del silencioFueron los griegos quienes designaron con la palabra Museo al lugar consagrado al espíritu de las musas. Los músicos de aquellos lejanos tiempos se reunían en estos lugares para compartir su arte. Y ahora, la escritora japonesa Yoko Ogawa (Okayama, 1962) ha construido una trama novelada en un museo silencioso.
Con la publicación de esta obra, la editorial Funambulista celebra su décimo aniversario. Felicidades, pues, por crear tantas consonancias entre la literatura y el lector.
El protagonista y narrador de El museo del silencio va en busca de un trabajo a un pequeño pueblo. Llega a una casa solariega, y en la biblioteca de la casa, se encuentra una anciana coleccionista, muy menuda y delgada, de voz imperiosa que le propone sin dilaciones ni titubeos en qué va consistir su trabajo de museógrafo: reunir los objetos de sus vecinos, una vez muertos.
Ante este ofrecimiento insólito, el protagonista duda y será la hija adoptiva de la coleccionista, otro personaje singular, quien animará al joven museógrafo a aceptar el trabajo. Sólo lleva consigo un Tratado de Museología, El diario de Anne Frank, un pequeño bolso de mano, con una sola muda de ropa, lo necesario para afeitarse y su microscopio.
Empezará con la organización, clasificación y catalogación de materiales diversos para dar sentido y contenido al museo silencioso, inquietante y siniestro.
La situación se complica con la aparición de los cadáveres de algunas jóvenes de la localidad. Aquí, el lector empieza a entender que se enfrenta a un thriller psicológico. A lo largo del relato, los objetos heredados de los difuntos no hacen sino aumentar. Crece el silencio absoluto y la tristeza impregna todos los lugares del pueblo.

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miércoles, 29 de octubre de 2014

"Li" en el blog Cómo Hablarte




LI

NICOS CAVADÍAS

Editorial: FUNAMBULISTA


Sinopsis:


La historia entre un veterano marino griego y Li, una dulce niña china en el puerto de Hong Kong, constituye una de las piezas narrativas más sobrecogedoras de la literatura griega. Fue llevada al cine en 1995 por la directora franco-belga Marion Hänsel (Between the Devil and the Deep Blue Sea). El que fue considerado en G recia como «el poeta del mar», Nicos Cavadías (1910-1975), nos adentra, sin afeites pero con ternura, en una dura realidad que aún hoy subsiste: la de los niños que viven en los sampanes del puerto de Hong Kong y apenas pisan tierra firme. Con la profundidad de una parábola zen y la poesía de una canción triste, este relato —probablemente autobiográfico—, a buen seguro, perdurará en la memoria del lector. 

 Opinión personal: 

 El "poeta del mar" nos introduce a través de esta corta e intensa novela, en una triste historia que se sitúa en el puerto de Hong Kong donde retrata una situación real en la que el protagonista es el propio autor, se intuye, y una niña de 10 años. Personaje que muestra su madurez, a pesar de su corta edad, y que nos hace entender la difícil situación que viven los niños en muchos lugares del mundo teniendo que asumir más responsabilidades de las que les correspondería a su edad.

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martes, 28 de octubre de 2014

La historia de Marga Gil Roësset en El Mundo

Inquilina en un amor desaforado


Cuando nace en Las Rozas Margarita Gil Roësset era 1908 y Juan Ramón Jiménez ya destacaba entre los poetas que venían zumbando por las cuatro esquinas del Modernismo. El alumbramiento de aquella muchachita fue complicado. La madre pasó meses con la niña en brazos, como asestándole un aliento extra al escaso aliento con el que había llegado. Los médicos le auguraron una estancia muy corta en esta vida, pero las previsiones fallaron. Marga burló tan malos augurios y comenzó a tirar hacia arriba con una salud para la que no había sido convocada, mostrando ya a los siete años una extraordinaria capacidad para el dibujo.
Hasta aquí todo está en línea con los modales recobrados de una familia feliz. Los padres, acomodados y cultos. Los hermanos, delicados y atentos. Margarita, guapa, distinta, políglota. Una párvula recién salida de sus nubes y con los ojos grises. Pronto empezó a despuntar por el lado del arte, impulsada por el entusiasmo de casa, tan tonificante para quien decide viajar en dirección contraria a las convenciones.
Margarita dibuja, ilustra cuentos. A los 12 años publica sus primeras piezas. Viñetas que acompañan la historia de El niño de oro, un cuento de su hermana. Es 1920. Pero la prometedora Marga va escorándose del lado de la escultura con una vocación notable. A los 15 años está claro: es escultora. Y ante una decisión así la llevan de urgencia al taller del maestro Victorio Macho para que reciba las primeras nociones de volúmenes y los trucos esenciales para desbastar piedras, pero Macho no quiere adulterar con tácticas de manual el sofisticado talento de una damita con ramalazos de genialidad sin amarre.
Todo iba bien. Todo parecía estar del lado de la felicidad. Marga levantaba lascas con el cincel y daba forma a piezas prometedoras. Tiene ya 20 años y remata 'Maternidad' (1929), que es una de sus obras más notables de su primera y corta etapa. Es una chica sensible, atractiva, confeccionada para el éxito. Pero dentro de esa alegría motivada por un oficio de perfección empezaban a asomar algunas vetas de exceso emocional y otros oficios inestables.
Marga Gil Roësset es una mujer de cuello fuerte, de mirada dulce, de brazos bravos. Hermosa con su disfraz de cantera. En 1930 presenta su escultura 'Adán y Eva' al Premio Nacional de Escultura. Calza ya 22 años. En los periódicos aparece su nombre junto a notas de asombro. Marga mueve un esqueleto tierno aún, pero deja ver una mano ya recia movida desde una cabeza gobernada por muchos vientos.

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Félix Teira visitará la biblioteca municipal de Ricla, Zaragoza

La Diputación de Zaragoza celebra una nueva edición de los ciclos literarios Conversaciones con el autor y Encuentros entre escritores y lectores organizados desde el Servicio de Archivos y Bibliotecas, que llegarán a Ricla con dos propuestas.
De esta forma, el próximo día 31 de octubre a las 19.30 horas en la Biblioteca Pública Santiago Ramón y Cajal los lectores tendrán ocasión de mantener un encuentro con el autor Félix Teira Cubil.
Félix Teira Cubel nació en Belchite en 1954 (Zaragoza) es maestro y licenciado en Historia. En la década de los noventa publicó tres novelas con Anaya/Mario Muchnik: Brisa de asfalto, Gusanos de seda y La violencia de las violetas, muy elogiadas por la crítica. En 2013 publicó Hijos y padres (Editorial Funambulista) en la que vuelve, con su pluma estilizada, al territorio de una juventud en búsqueda de su lugar al sol, pero ahora en el contexto de una crisis que no sólo es económica y social, sino también (o sobre todo) de valores.

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jueves, 16 de octubre de 2014

Presentación de la novela "En el lado sombrío del jardín"

La Editorial Funambulista tiene el placer de invitarle,
el día martes 28 de octubre de 2014, a las 20 h, a la presentación de la novela

En el lado sombrío del jardín

de  Eva Losada Casanova

Presentación a cargo de:

Ronaldo Menéndez, escritor, profesor y crítico literario
Concepción Cuesta, directora de Editorial Funambulista
Eva Losada Casanova, autora de la novela


LIBRERÍA TIPOS INFAMES
C/ San Joaquín, 3 bajo Izq. Madrid
(Metro Tribunal / Parking Fuencarral, C/ Divino Pastor, 5)

 

miércoles, 8 de octubre de 2014

'El Buda riente', de David G. Lanoue, en Cartagena Actualidad

Editorial Funambulista tiene la facultad de publicar libros e historias diferentes. Con El buda riente da en el clavo, por lo que vaya desde aquí mi particular homenaje y aplauso.

De un tiempo a esta parte estoy buceando en la cultura japonesa, fundamentalmente la narrativa, y estoy encontrando auténticas delicias. No todo viene de Japón, esta historia es un ejemplo, pero cuando uno se encuentra con un título tan sugerente como El buda riente no puede resistirse a bucear en ella.

En esta original y divertidísima novela, el narrador (trasunto del autor), un profesor universitario apasionado del haiku –la poesía escrita con un solo aliento-, se siente atormentado porque, tras años de incansable escritura, una noche de eclipse lunar se queda de repente sin inspiración, cosa que le había ocurrido unos siglos antes al poeta japonés Dientes Salientes. ¿Qué le estaba sucediendo? ¿qué le había sucedido al prolífico Dientes Salientes para, después del eclipse, no haber vuelto a escribir durante tanto tiempo? Para resolver estos misterios y gracias a la única ayuda de su precioso bolígrafo, el narrador, disfrazado de monje budista –pero sin abandonar sus cómodas deportivas Reebok-, emprende un viaje en el espacio y en el tiempo desde la actual Nueva Orleáns al Japón Antiguo de Dientes Salientes, un lugar poblado de samuráis, geishas, críticos literarios, ninjas y extravagantes poetas.

El zambullirme en su lectura tuvo mucho que ver un vocablo: haiku.

El haiku es ese pequeño poema escrito en un suspiro de asombro frente a la observación del entorno. Lo que puede sonar muy intimista y sencillo, entraña una técnica ancestral con unos requisitos formales estrictos (17 silabas o moras, en tres versos de 5-7-5 respectivamente, y sin rima) y es precisamente esto lo que lo hace tan difícil de reproducir en otros idiomas.

David G. Lanoue es un enamorado del haiku, transmitiendo este amor en su carrera profesional. Siendo profesor de literatura inglesa, ha escrito multitud de ensayos y traducciones de estos poemas; dejando patente esta pasión en su novela Loco por el haiku.

En El buda riente deja patente su pasión por la cultura japonesa y el haiku. Nos presenta una historia relajada y simpática. El narrador, un autor americano, se planta frente a un eclipse lunar y sufre un bloqueo mental, lo más temido por los escritores, exactamente igual que lo padecido por su admirado Dientes Salientes en su tiempo.

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Antonio Muñoz Molina cita a Mario Lacruz (y sus libros: 'El inocente' y 'El ayudante del verdugo') en el discurso Premio Liber 2014


PALABRAS DE AGRADECIMIENTO
(Premio Liber, 2014)
Viniendo ayer a Barcelona pensaba en todos los viajes que he hecho a la ciudad en mi vidad de escritor, y en algunas de las personas que directa o indirectamente me han ayudado en ella. Una editorial de Barcelona, Seix Barral, decidió publicar mi primera novela cuando yo era un desconocido sin conexiones ni referencias. Allí estaba, y por fortuna sigue estando, mi querido Pere Gimferrer, poeta, ensayista y novelista voluble en catalán y castellano. Y como Gimferrer siempre acaba tomándonos por sorpresa a los que creemos conocerlo, ahora resulta, acabo de enterarme, que también es poeta en italiano. La nuestra es una amistad improbable entre un barcelonés aficionado a los toros y un jienense refractario a cualquier forma de fiesta nacional.
Me acuerdo también de otro escritor y editor que me acogió en Seix, Mario Lacrux, novelista extraordinario, autor de dos de las mejores intrigas policiales escritas en español, El inocente y El ayudante del verdugo. Y no me olvido de Mónica Fainberg, la jefa de prensa de Seix, que se empeñó en difundir mis primeras novelas con un entusiasmo militante al que le debo mucho.
Siendo esta una feria profesional de los editores y los libreros, me importa resaltar todo lo que cualquier lector español y latinoamericano de literatura le debe a las empresas editoriales de Barcelona. Si me paro a pensarlo, mi vida entera la han alimentado ellas. De niño leía el Pulgarcito y el Tiovivo, de casi adolescente la colección Historias, en mi primera juventud las colecciones policiales de Barral editores y Bruguera, y aquella extraordinaria “Libro amigo” en la que lo mismo se encontraba a Dostoiewsky que a Juan Eduardo Zúñiga. Uno era lector de Bruguera, de Sopena, de Molino, de Mateu, y luego de Seix Barral y Anagrama. Toda la gran literatura del boom y una gran parte de las traducciones de narrativa internaiconal que educaron nuestra vocación se publicaron aquí. Y fue también aquí donde empresarios como José Manuel Lara ayudaron a construir una musculatura editorial y comercial para el libro.
Así ha seguido siendo hasta hoy mismo. Hace muy poco murió el que era sin duda uno de los grandes editores europeos, Jaume Vallcorba, que reunían los mejores valores del oficio de la edición: rigor intelectual, altura y anchura de miras, cuidado obsesivo por la calidad material de los libros, intuición para descubrir y recobrar obras muy valiosas. Y además un arraigo tan firme en la literatura en catalán como en la escrita en castellano, las dos alumbradas en su imaginación generosa por el conocimiento de otras lenguas, otras literaturas y otras artes.

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