lunes, 27 de julio de 2015

Cuando la inspiración se llama Lisboa. Max Lacruz, Eva Losada Casanova y Luis Morales.


Sobre "Memorias europeas" en La Opinión de Málaga

Creo que el libro Memorias Europeas, del profesor y hasta ha poco eurodiputado Francisco Sosa Wagner, debería ser de texto para los pocos aspirantes a hacer política en Europa, y hasta para los muchos que aspiran a hacerla en cualquier lugar. No se trata sólo de la infinidad de cuitas políticas de las que va dando cuenta (del modo deslavazado que es inevitable en el género elegido), ni del ruido de las tripas de Europa que reproduce con fidelidad, ni de la amena ilustración de sus lecturas y pasiones varias al hilo de lo anterior. Se trata, sobre todo de la actitud, reflejo del carácter del autor, que merodea por todos los jardines de la cultura pero es riguroso y cumplidor en su trabajo, que siendo irónico hasta la mordacidad no falta el respeto a nadie, que es tan progresista en las causas como tradicional en las aficiones y tan escéptico en todo como convencido en lo que cuenta.

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miércoles, 15 de julio de 2015

El olor de la lluvia en los Balcanes en la revista Medidodía


1Por fin apareció en España, en editorial Funambulista, la novela de la escritora sefardita serbia Gordana Kuic El olor de la lluvia en los Balcanes. Ya se había publicado en varios idiomas, se hizo una serie de televisión, una ópera, la autora fue a presentarlo en Israel. Yo la leí entusiasmado en francés. Me escribí con Gordana fascinado, nos íbamos a ver en Belgrado, le dejé una mantilla española, ya que sueña con España, con la Sefarad de los sefarditas.
El olor de la lluvia en los Balcanes es una novela extraordinaria, una elegía o una balada, la historia de la madre y las tías de la autora, las hermanas Salom, en la Sarajevo de entreguerras. Nina pone una tienda de sombreros, una “butica de chapeus”, Klara se casa con un donjuán pero este la abandona en París y ella se refugia en un pueblecito de Croacia, Buka escribe cuentos y leyendas en sefardita. Riki es una bailarina fantástica y bohemia pero acaba mal de los huesos y entonces pone una tienda de sombreros en Belgrado que se llama La Parisiense, Blanki (la madre de Gordana Kuic) se enfrenta a los prejuicios y toca sutilmente a Chopin.
Todas conservan su vitalidad inexpresable por encima de brutalidades y fanatismos, y el olor de la lluvia las libera. Tienen nostalgia de España, el país de los orígenes, de donde los echaron unos reyes implacables, y cuidan el recuerdo de esa tierra, conservan el español del siglo XV, sueñan al escuchar las guitarras, porque ésas son sus señas de identidad, y muestran que la vida se desarrolla como el musgo a pesar de las exclusiones, a pesar de que gentes idiotas culpabilicen a razas enteras.
Gordana Kuic ve como en las pequeñas emociones, en las vivencias, en las sensaciones, en el olor de la lluvia, sobrevive la vida más irreductible. Y el arte supera los inmovilismos y esquematismos, Riki encuentra esa vida en las sorpresas de su baile. La vivencia es superior a las elucubraciones intelectuales, el novio de Riki le suelta discursos filosóficos pero ella quiere vivir y sentir. Y en las historias está la magia que no está en las ideologías rígidas. La novela presenta la cultura sefardita y unas personalidades sefarditas con mucha más garra y lucidez que pudieran hacerlo estudios y conceptos. Y el ansia de vivir de unas mujeres aprisionadas en el dominio de los hombres: Blanki tiene condiciones para aprender pero la familia gasta dinero inútil en pagar los estudios de su hermano que es un vago.
Como dice Paloma Díaz Mas hay muchos niveles de lectura en esta novela, pero sobre todo nos muestra como pocas lo que es Literatura: hacer vivir a la gente y alumbrarle los secretos de su vida, sobre todo los momentos más sutiles que son los más valiosos. La novela ha de sacudir a la gente y hacerle ver que está viva y valorar otras formas de vida tan valiosas como la suya. En ese sentido El olor de la lluvia produce un deslumbramiento.
El estilo es sencillo y accesible, pero está lleno de sutilezas, de comparaciones ágiles, de gracia expresiva. Y toma la gracia, el espíritu vital, de unas personas únicas. Y nos muestra como hay cosas en la vida que nadie puede enjaular, que nos liberan y nos hacen vivir. Son como un refugio contra las ideologías metálicas. Por ejemplo, el olor de la lluvia.

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lunes, 13 de julio de 2015

Artículo de Miquel Escudero sobre Memorias Europeas

Meses después de volver a su casa, tras dimitir de su cargo electo de europarlamentario, Francisco Sosa Wagner ha publicado un libro sobre su experiencia de cinco años en el Parlamento europeo. ‘Memorias europeas’ (Ed. Funambulista) consta de excesivas páginas, más de setecientas, pero contiene muchas cosas jugosas. Ha vertido su agenda transparente como cargo público, dando noticia semanal de sus reuniones, entrevistas, encuentros y viajes. Un retrato personal de la cotidianidad de un parlamentario en Bruselas; en su caso, acompañado de nuevos y viejos libros, visitas a museos y conciertos, siempre con naturalidad y sin pedantería. Dice explícitamente que confía que sirva para que las generaciones venideras sepan cómo se toman los acuerdos en las instituciones europeas, y cómo se las gastan los poderosos grupos de presión. No se trata de dejarse vencer por el pesimismo, puesto que en el último medio siglo se han logrado objetivos que parecían inalcanzables, pero él entiende que el Parlamento europeo ha de convertirse en “el Palacio de la quimera y de los sueños”.
Estaba cantado que un día u otro, él, socialdemócrata que militó en el partido de Tierno Galván, propondría aunar esfuerzos con C’s
Comparte con nosotros los lectores sus conversaciones y sus reflexiones. De los eurodiputados españoles hace retratos. Es evidente su afecto a sus amigos Willy Meller y Alejo Vidal-Quadras, pero a Raimon Obiols lo ve como “el tipo más aburrido de la Unión Europea” y “el cadáver mejor conservado del Parlamento”. Dice de Ramon Tremosa –‘Tremosilla’, para rebajar sus ínfulas- que “desayuna jarabe de veneno y se unta con la pomada de la mediocridad, está haciendo una campaña por toda Europa, diciendo que Rosa y yo somos ‘dos fascistas’”.
A propósito del debate de incorporar al Senado como lenguas oficiales, el catalán, el gallego y el vascuence, Sosa propone el pinganillo como emblema nacional: “Hemos estado tanto tiempo preocupados porque nuestro himno carecía de letra y ahora se nos desvela con la naturalidad propia de las grandes revelaciones: cantemos al pinganillo como los poetas han cantado a la rosa y a la luna”. ¿Y qué es el pinganillo? No se trata del carámbano, pedazo de hielo más o menos largo y puntiagudo: “Dícese de un aparato que sirve para entender a un prójimo que habla nuestra propia lengua”, y concluye con sarcasmo, “es el audífono de un pueblo sordo”.
Sólo las últimas ochenta páginas responden al subtítulo del libro: ‘Mi traición a UPyD’. Este catedrático de Derecho Administrativo aceptó hace siete años el ofrecimiento de Rosa Díez para encabezar la lista de su partido al Parlamento europeo. Aceptó y a los pocos meses obtuvo su escaño en los comicios. Su visión de la política es regeneracionista y precisa movilizar a la ciudadanía en proyectos sociales. Los problemas consiguientes han de ser estudiados serena y decididamente, buscando soluciones viables. Estaba cantado que un día u otro, él, socialdemócrata que militó en el partido de Tierno Galván, propondría aunar esfuerzos con C’s. Comparte con Fernando Savater la idea de que “quien más se parece al político corrupto es el ciudadano que le vota”. Rechaza de plano la manipulación que consiste en dar excesiva importancia a los participantes en las manifestaciones. Arguye que es lo propio de la democracia ‘por aclamación’, que patrocinaba Carl Schmitt. Este jurista del régimen nazi pretendía que el voto secreto no es enteramente democrático, porque transforma a los ciudadanos en sujetos aislados. Lejos de ser personas, debían ser parte del rebaño; lana con lana.

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El misterio de la Casa de los Trueques, de Alberto Mussa

El misterio de la Casa de los Trueques, de Alberto Mussa1Sensualidad brasileña con un toque policíaco
El género policíaco en muchos casos va acompañado de ciertos toques de sensualidad que se asocian a los casos investigados. En el relato que hoy nos ocupa no se concibe otra opción que esta ya que se trata de un asesinato perpetrado en una casa que, sin ser exactamente una casa de citas, sí que tiene algo de eso.
Desde luego, no se trata de una casa de citas vulgar sino de algo con mucha clase, enfocado a clientes poderosos, miembros del gobierno y lo que se suele considerar las fuerzas vivas de una ciudad. Para que nos entendamos, el paraíso para gente tipo Berlusconi o Strauss-Kahn.
Así, la intriga policíaca es casi lo de menos en el libro que hoy recomendamos, les recuerdo, El misterio de la Casa de los Trueques, de Alberto Mussa –Editorial Funambulista- Lo más importante aquí es esa historial paralela en la que la gran protagonista es la ciudad de Río de Janeiro. Una ciudad en la que conviven la magia, los ritos ancestrales, la sensualidad y una delgadísima línea que divide el mundo de allá con el de acá. Tan delgada que a veces no sabe uno bien si está en un lado o en el otro.
Otro de los atractivos del libro es el de la rivalidad entre dos auténticos gallos de pelea. Por un lado, el investigador que se hace cargo del asesinato perpetrado en la citada Casa de los Trueques; por otro, el hermano de la principal sospechosa. Un auténtico seductor que despierta la envidia y suspicacia del investigador Baeta. Un hombre que consigue a cualquier mujer que se le ponga por delante.
Por ahí, el gran misterio pasa a ser el de conocer el secreto seductor del enigmático Aniceto, más que por su implicación en el crimen, por su habilidad para seducir a cualquier mujer que se le ponga por delante y dejarla plenamente satisfecha. Aquí entra en juego otro personaje clave en esta historia, la fiel esposa de Baeta, Guiomar. Una brasileña de tremenda sensualidad que tiene una fidelidad a prueba de bombas hasta que entra en juego Aniceto, claro.
Los lectores que tengan la paciencia de llegar hasta el final, el libro no es tan largo y desvelar el misterio lo merece, sin duda, se llevarán la sorpresa de descubrir en dónde radica esa habilidad que hace al célebre Aniceto irresistible a cualquier mujer que se le ponga por delante. Un hombre que es capaz de matar a una chica de placer, no les digo más.

«En el lado sombrío del jardín», de Eva Losada Casanova , en Poemas del Alma


«En el lado sombrío del jardín» de Eva Losada Casanova —Editorial Funambulista—La frontera entre realidad y ficción es estrecha; la perspectiva varía cuando cambian los ojos y la forma en la que entornamos los párpados. Entre ambas existe la misma débil línea que la que se dibuja entre locura y salud mental. Ambos espacios antagónicos realidad-ficción, locura-salud mental, parecen tan difícil de definirse que ni siquiera la ciencia ha sido capaz de dar respuestas certeras a la hora de separarlas. Porque muchas veces lo que nos salva puede ser visto como una dolencia desde afuera pero si nosotros hemos sido capaces de aferrarnos a la vida gracias a ello, ¿quién puede demostrarnos lo contrario y tachar de inútiles nuestros esfuerzos?
Hoy escribo mi visión de “En el lado sombrío del jardín” de Eva Losada, una novela maravillosa publicada por la Editorial Funambulista. Y acabo de darme cuenta de que la misma pregunta que acabo de plasmar se la hacía Marga Clark en la presentación de esta obra en Madrid. Y es la misma que regirá el curso de mi diletante reseña que se apoya más en la ficción y en la locura que en los tibios y rutinarios pilares de la normalidad impuesta por la realidad y la salud mental.

Volver, para florecer

Ana Santos es una mujer adulta que vuelve a la casa de la infancia para intentar comprender qué fue de ella; para reencontrarse con su infancia y desatar el nudo que la ata al pasado y que le impide volver a empezar. Su casa, una quinta portuguesa cerca de la playa de Guincho, se caracteriza por tener un largo camino de palmeras y una exuberante vegetación. Al igual que su madre, Ana aprendió el lenguaje de las flores y es capaz de entender la vida que le rodea a través de las características y obsesiones que ha estudiado en las plantas. Sabe a qué árbol se parece cada persona (o qué árbol hay en su interior) y por eso es capaz de acercarse al fondo del abismo de aquellos que se cruzan en su camino y ver más allá de la frontera de los párpados.
Ana no está sola. Convive con Alessandra, un personaje con el que nos cuesta empatizar debido a sus intentos de conseguir que la joven se quede varada en el pasado y sus insistentes comentarios para lograr que Ana abandone la lucha. Cuesta entablar un lazo cercano con Alessandra; constantemente deseamos que no aparezca o que Ana no le haga caso. Sin embargo, no podemos negar en ningún momento que Ana pudo salvarse de sí misma y de la crueldad a la que estuvo expuesto durante prácticamente toda su vida gracias a esa compañera. ‘Siempre llego cuando los demás te hacen daño‘, le dice Alessandra y Ana está convencida de que tiene razón.
La infancia nos marca; a algunos más que otros. Hay escritores que de alguna forma no pueden desprenderse de ese asombro ante la crueldad o despegarse de la mirada ilusionada de los primeros años. Ana María Matute y Antonio Soler, son los dos primeros que me vienen a la mente, pero hay muchísimos otros. También esa imposibilidad de abandonar ese estadio de inocencia es un elemento que se desprende de esta primera novela de Eva Losada Casanova. La infancia nos marca y a algunos nos lleva a andar desorientados en un mundo de adultos que no entendemos, como le ocurre a Ana, que vive presa de recuerdos llenos de tristeza, soledad y abusos.

viernes, 3 de julio de 2015

En el lado sombrío del jardín

Este domingo a partir de las 21h podrán escuchar una entrevista a Eva Losada Casanova, autora de "En el lado sombrío del jardín", en Radio5.

miércoles, 1 de julio de 2015

Sosa transparente (artículo de Miquel Escudero en El Correo del 28 de junio)

Francisco Sosa Wagner, catedrático de Derecho Administrativo y jurista distinguido, acaba de publicar un libro sobre su experiencia como europarlamentario: ‘Memorias europeas’ (Ed. Funambulista). En más de setecientas páginas hace transparente su agenda de reuniones y entrevistas, encuentros y viajes; todo referido, semana tras semana. Ha querido mostrar la cotidianidad de un representante político. Sin solemnidades, confía en este libro suyo «para que las generaciones venideras conozcan cómo se toman los acuerdos en las instituciones europeas y cuál es el poder de los ‘grupos de presión’ y cómo se las gastan». Sosa Wagner es un intelectual con inquietud por la cosa pública y, como corresponde, es irónico y algo escéptico. Estuvo en el partido de Tierno Galván y hace siete años aceptó el ofrecimiento de Rosa Díez de encabezar la lista de UPyD para el Parlamento Europeo, y a los pocos meses obtuvo un escaño. ¿Cuál es el papel que el Parlamento Europeo tendría que jugar? Sosa parte de que en los últimos cincuenta años se han logrado objetivos que parecían inalcanzables, su visión tiene un fuerte componente poético y recalca que debe ser «el Palacio de la quimera y de los sueños».
Comparte con Fernando Savater la idea de que, en democracia, «quien más se parece al político corrupto es el ciudadano que le vota». Hay que alertar del vicio de achacar todas las culpas a los demás. Cuando se afirma que la democracia española es un sistema que está agarrotado y esclerótico, hay que ver lo que se puede hacer para reformarla. Se hace imprescindible mover a la ciudadanía a tomar conciencia de sus posibilidades y, que intervenga en la regeneración pública. Pero sin trampas manipuladoras: «Dar demasiada importancia a las manifestaciones y recontar hasta la extenuación sus participantes es lo propio de la democracia ‘por aclamación’ que patrocinaba Carl Schmitt», un jurista del régimen nazi que rechazaba el voto secreto porque, decía, transforma a los ciudadanos en ‘sujetos aislados’ y así no es ‘enteramente democrático’. Un cinismo sin límite. Se trata de no ser considerados siquiera personas, sino integrantes de un rebaño.
Con naturalidad y sin pedantería, Sosa Wagner nos comunica su afición por visitar librerías y museos, por asistir a conciertos. Nos da cuenta de sus libros recién comprados o de sus amplias y variadas lecturas. Comparte con nosotros sus reflexiones y conversaciones. Como buen profesor está lejos del exhibicionismo y fomenta el contagio de la libertad: entusiasmo y sentido crítico. Por los pasillos del consejo de Europa o de un aeropuerto, acaso en un restaurante, localizaremos con él a múltiples políticos. Entre los españoles: Mayor Oreja (sorprendentes retrasos), López Aguilar (exagerado afán de protagonismo). Asoman también sus amigos Willy Meyer y Alejo Vidal-Quadras, o la inefable Magdalena Álvarez y Raimon Obiols, a quien tilda como «el tipo más aburrido de la Unión Europea» y «el cadáver mejor conservado del Parlamento».
«La vida -dirá Sosa en un rincón de estas páginas- no es más que el arte de administrar las contradicciones». Así sólo las últimas ochenta páginas responden al subtítulo del libro: ‘Mi traición a UPyD’. En ellas da cuenta de su desencuentro con Rosa Díez, «todo lo que le sobra de autoritarismo le falta de conocimientos». Partidario de desarrollar en serio estudios de los problemas sociales y económicos, en busca de soluciones viables, propuso aunar esfuerzos con C’s. Fue rechazado con suma dureza, dimitió, y se retiró. Pero luego hubo conversaciones entre ambas formaciones. Ahora recuerda como pesadilla los malos modos de Gorriarán contra toda disidencia, modelo de estalinista. Sosa concluye con un consejo a sus buenos amigos de C’s: «en mi condición de viejo y de haber vivido la disolución del PSP de Tierno en el PSOE: los afiliados de UPyD que deseen integrarse en las filas de C’s deberán hacerlo uno a uno y superando un minucioso expediente de ‘desgorriarización’». ME

"El barón de Nicastro" también en Sonograma Magazine

El abogado y escritor Ippolito Nievo (1831-1861), nacido en el seno de una familia de la antigua aristocracia italiana, luchó por la independencia de la república de Venecia, ocupada por los austriacos, y destacó, a pesar de su muerte prematura, por su abundante obra literaria que abarcó diversos géneros. Escribió poemas, ensayos, cuentos y sobretodo, narrativa.
Pasó su infancia en Udine, y durante las vacaciones se trasladaban a un lugar cercano al Castello di Colloredo di Montalbano, un lugar que despertó la imaginación del pequeño Ippolito. Años más tarde, contrariando la voluntad de su padre, el joven Nievo se dedicó a la literatura y al periodismo. A pesar de su corta vida, llegó a escribir para varios periódicos provinciales donde se dio a conocer por su interés en las causas políticas.
Su obra más conocida fue Confessioni di un italiano, publicada póstumamente, pero hay que reconocer que nada tiene que envidiar la encantadora novela, El barón de Nicastro, una fábula que Gian Luca Luisi acaba de traducir por primera vez al castellano para la Editorial Funambulista.
Cuenta el narrador que en Cerdeña, en aquellos años tan dichosos, vivía como un ermitaño el barón Camillo de Nicastro, se podría decir que vivía todo menos feliz.
A pesar del linaje de sus antepasados, que obedecieron ciegamente al dictamen gentilicio, Camillo no se sentía afortunado. Se dedicaba a leer los documentos que se encontraban en la biblioteca de sus ancestros, estudiando «el verdadero valor de los hombres y de las cosas». Sus cortas expresiones demostraban siempre su malhumor, decía y gruñía: ¡Cáspita! ¡Diantres!¡Caray! ¡Oh barbarie ratonesca!, mientras leía el manuscrito de su antepasado, Clodoveo Nicastro, muerto en el año de gracia 1111.

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