martes, 13 de diciembre de 2016

En el blog Libros y Literatura

Se llama usted Michelle MartinEn el año 1996, un trágico suceso conmovió al pueblo belga. Uno de sus vecinos, Marc Dutroux, fue detenido por haber secuestrado, violado y asesinado a varias niñas. Yo tenía once años por aquel entonces y no recuerdo nada de lo que se conoció como el “Asunto Dutroux”. No conocía este caso, pero desafortunadamente, en los años posteriores me ha tocado conocer algunos sucesos similares. Todos atroces, todos horribles y tremendamente duros. Sucesos que no deberían haber ocurrido jamás, sucesos que muestran la cara más feroz del ser humano; esa que no debería existir.
Marc Dutroux es un pederasta, un secuestrador, un maltratador y un asesino. En el transcurso de un año secuestró y violó a seis niñas de entre ocho y diecinueve años. Cuatro de esas muchachas fallecieron en uno de los sótanos donde Dutroux las escondía. Afortunadamente, gracias al testimonio de un joven que pudo identificar la furgoneta de Marc Dutroux, todos estos horrores salieron a la luz y este horrible monstruo cumple aún condena en la cárcel.
Pero este libro no trata sobre él y sus horribles crímenes. Se llama usted Michelle Martin es un libro escrito por la periodista belga Nicole Malinconi y está basado en las conversaciones que mantuvo durante un año en los vis a vis de la cárcel con Michelle Martin, la ahora ex mujer de Marc Dutroux. Michelle Martin cumple una condena de treinta años y fue ella misma quien, tras diez años de encarcelamiento y silencio, solicitó a la periodista Nicole Malinconi que escribiese un libro sobre su situación en la cárcel. La periodista aceptó el encargo y comenzaron las conversaciones en la cárcel. Estos encuentros se prolongaron durante más de un año y este libro es el resultado de aquellas conversaciones.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

El ordenador emocional en El Mundo


Strindberg en ABC Cultural


No es extraño que al novelista, ensayista y dramaturgo sueco Per Olov Enquist (1934) le sedujera la figura de su compatriota August Strindberg (Estocolmo, 1849-1912) y decidiese convertirlo en protagonista de «La noche de las tríbadas» (traducción española en Nórdica). Esta pieza, escrita por Enquist convulsamente en 1975, en poco más de diez días, y de la que nos habla en sus memorias «Otra vida» (Destino) -cuenta jugosas anécdotas como el estreno de la obra en Broadway en 1977-, le alzó como el autor teatral sueco del siglo XX más representado. En España, la subieron a las tablas, entre otros, Fabià Puigserver en 1979 en el Teatre Lluire, donde se recuperó dos décadas después bajo la batuta de Lluís Pasqual, y José Carlos Plaza el pasado año en la madrileña Nave 73.

Amado y odiado

Ahora lo hace Miguel del Arco en un potente montaje. Que mejor momento, pues, para sumergirnos en la biografía strinbergniana -la primera en español-, que nos propone Jordi Guinart en su «Strindberg. Desde el Infierno», publicada por Funambulista. Guinart, apasionado de Strindberg, ha escrito un magnífico acercamiento a su biografiado, donde podemos comprender mejor las célebres palabras del gran cineasta Ingmar Bergman, que llevó varias de sus obras a escena en numerosas ocasiones: «Me ha acompañado toda la vida: lo he amado, lo he odiado y he lanzado sus libros contra la pared. Lo único que no he podido hacer nunca es deshacerme de él». Porque Strindberg, polémico, contradictorio, incomoda y fascina a partes iguales. Por ejemplo, puede irritar su constante sobreactuación para crear un personaje de sí mismo, que, más allá de sus trastornos psíquicos -se habla de psicosis, paranoia y esquizofrenia-, tenía mucho de chantanje emocional hacia los otros. Pero indudablemente fascina un carácter y una vida que se paseó siempre por el filo de la navaja y nos invita a un viaje para audaces que no tengan miedo a descender a los abismos del alma.

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lunes, 5 de diciembre de 2016

Entrevista a João Cerqueira sobre su libro "La tragedia de Fidel Castro"

Entrevista a João Cerqueira from Henry Whalley on Vimeo.

Algunas fotos del acto sobre el libro "El ordenador emocional"










El Mundo publica este artículo sobre la mesa redonda del jueves pasado y el libro "El ordenador emocional" de José Antonio Jáuregui

La desaparición que amenaza a los libros de los escritores recién fallecidos no se cumple cuando éstos cuentan con discípulos, lectores, amigos o familiares que los defienden y reivindican. El caso del antropólogo y unas cuantas cosas más José Antonio Jáuregui es paradigmático a este respecto. Fallecido en 2005, Jáuregui cuenta con una legión de todo lo dicho. No ya familiares (él tuvo cinco hijos), a los que el amor y la fidelidad se les supone, sino lectores, amigos y colegas, etiquetas que no son excluyentes. Incluso quienes no le conocieron en persona, pero sí por sus obras.
Este es el caso de Max Lacruz, editor de Funambulista. Fiel a su principio de publicar voces nuevas o no nuevas pero que conviene que no se dejen de escuchar, ha querido recuperar algunos títulos importantes de José Antonio Jáuregui. Ha empezado por El ordenador emocional, y con motivo de la reedición se ha celebrado una mesa redonda en la Fundación Ramón Areces en homenaje a este pensador que rompía moldes y cuyo 75º aniversario se habría cumplido este doce de diciembre. El lugar no podía ser más adecuado, ya que dicha Fundación acogió un simposio internacional dedicado a Cerebro y Sociedad y dirigido por Jáuregui en 1995, y antes le había concedido una beca para escribir el libro.
La mesa redonda fue una muestra del cruce de disciplinas que practicó siempre Jáuregui, humanista heterodoxo y de talante tan poco académico como impresionante era su currículum universitario. El catedrático de Psiquiatría y Psicología Médica Luis de Rivera destacó su capacidad para intervenir en campos distintos, la unión en él de erudición y una curiosidad casi infantil que le llevaba a asombrarse de las cosas del mundo y de sus propios descubrimientos. "La experiencia humana es psicobiosocial", añadió, "y Jáuregui lo demuestra al partir del polo social (el mundo es su estudio de campo), progresar hacia la dinámica psicológica e incidir en los mecanismos biológicos, coincidiendo con grandes neurólogos que partían del polo opuesto". De Rivera afirmó estar impresionado por la viveza intelectual, la curiosidad y la capacidad para ocuparse de todo de quien fuera su amigo desde 1978.

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