miércoles, 31 de mayo de 2017

Devoradora de libros: Giovanni Episcopo - Gabriele D'Annunzio

Devoradora de libros: Giovanni Episcopo - Gabriele D'Annunzio: Edición: Funambulista, 2017 (trad. y postfacio de Gian Luca Luisi) Páginas: 128 ISBN: 9788494616464 Precio: 15,00 € ...

martes, 30 de mayo de 2017

Hotel Iris en Libros y Literatura

El despertar de la sexualidad es algo intrínseco al ser humano. Bueno, en realidad también al resto de los animales, lo que pasa es que no le llamamos despertar, es un instinto básico de supervivencia de la especie. Los humanos con nuestro cerebro pensante le damos más vueltas y le ponemos romanticismo, al menos de cara a la galería, porque la mayoría de las veces es un calentón físico y químico. Además de la alteración física, nuestro pensamiento tiene mucha influencia en nuestras relaciones sexuales. La mitad de nuestra vida sexual está en nuestro cerebro y esta parte es mucho más difícil de entender que el mecanismo físico de la relación. En el cerebro se maquinan las diferentes formas de mantener relaciones sexuales. Por ejemplo: no conozco ningún otro animal que ate a su pareja, pero algunos humanos practican bondage.
No voy a nombrar todas las maneras diferentes de relacionarnos sexualmente, que esto es una reseña de un libro y no un ensayo sobre lo que hacemos en la intimidad (o en público), con nuestras partes íntimas y no tan íntimas, porque se puede utilizar de todo para el fornicio, pero es que el Hotel Iris va por estos derroteros. Se trata del descubrimiento o despertar del deseo carnal de Mari, una chica de diecisiete años, y es un despertar algo turbio, transgresor, que no entiende ni ella misma.
Mari, vive en un pueblo costero, de los de turismo estacional, y ayuda a su madre viuda en el hotelucho familiar que tienen cerca de la playa. Allí conoce a un hombre misterioso que le impresiona por su voz, autoritaria y tajante, pero solo cuando habla con la prostituta que había contratado para pasar un rato en el hotel. Fuera de la habitación el hombre es normal, anodino, educado, callado, simple. Mari se lo vuelve a encontrar y comienzan una relación extraña. El hombre anda por los sesenta años, es traductor de ruso y tiene un pasado oscuro y ambiguo; vive apartado en una isla casi desierta y prácticamente no se relaciona con nadie.

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lunes, 22 de mayo de 2017

"Territorio" de Miguel Sáenz en el blog Novela Colonial Hispanoafricana


   La solapa del libro nos informa de que Miguel Sáenz Sagaseta de Ilúrdoz nació en Larache, es doctor en Derecho, traductor, funcionario internacional, etc. Vivió veintiún años en África y de esa experiencia resulta esta novela. Sus estancias en Marruecos (primero Tánger, después Sidi Ifni) se debieron a que el padre era militar y tuvo destinos en esas plazas. Como correspondía a un militar interventor (que era la élite de la milicia española en el Protectorado), el padre -Basilio Sáenz Aranaz- publicó un interesante trabajo sobre el régimen de tierras.

   El relato es una remembranza bien escrita de su existencia infantil y juvenil en la pequeña ciudad de Sidi Ifni. Una larga reflexión nostálgica, más recuerdo que novela, sobre los días en la colonia; desde la descripción del territorio humano a la introspección. La descripción es muy afortunada: la situación de aislamiento, la extraña vida colonial que no se asemejaba a nada, el trato con el natural del lugar –con el indígena, palabra que Sáenz considera injustamente tratada-.

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martes, 16 de mayo de 2017

Hotel Iris en la ventana de los libros





Los que habéis leído La fórmula preferida del profesor, El embarazo de mi hermana o Lecturas de rehenes lo sabéis: Yoko Ogawa se caracteriza por su dulzura, por su amabilidad (literaria), por ser tan luminosa como el fogonazo de un flash. Es como si dieran ganas de abrazarla. Pues ahora nos sorprende con una historia mucho más oscura, con ciertos tintes tenebrosos: Hotel Iris, de la editorial Finambulista –la encargada de reeditar muchos títulos de esta alabadísima autora japonesa-, donde explora un mundo poblado de sombras, unas relaciones personales turbias, complejas, y donde establece una correlación intensa, irremediables entre amor y la muerte. Mari, una jovencita de 17 años que trabaja en el hotel, huérfana de padre y bajo el mando de una madre dominadora y poco dialogante, conoce una noche por casualidad a un hombre cincuentón que tiene una bronca con una prostituta en una de las habitaciones. Él le grita a ella: “Cállate, puta”. Y esas palabras resonarán como un eco en la protagonista, le provocan una atracción inmediata hacia el desconocido. Y fíjense, tanto es así, que ella decide acercarse a él…
            Hotel Iris podría ser, con reservas –por supuesto-, una versión japonesa de la perturbadora Lolita, de Nabokov. ¿Por qué digo esto? Pues porque, de inmediato, se hace visible la atracción entre la jovencita y el cincuentón, esa seducción que va más allá de las convenciones sociales y que los dos protagonistas deciden vivir de forma oculta: un espacio donde las únicas reglas que existen son las que los dos ponen. Ella se deja llevar y accede a todo tipo de prácticas sexuales –no puedo contar demasiado, pero sí os digo que os quedaréis con la boca abierta- que se convierten en un símbolo de la pérdida de la inocencia, del poder del deseo y de la sumisión a la persona amada. Estamos ante una historia sobre el sexo, sobre la carne como refugio para dos personajes perdidos y apáticos, como bálsamo para las heridas y para los dolores, como único camino para encontrarse con uno mismo. Sí, se trata de una novela con un marcado carácter sexual, de cómo en el ámbito íntimo todo vale mientras dos personas estén de acuerdo. Hablamos, por qué no, del masoquismo, de la humillación, de convertir al objeto de deseo en una 'cosa'. Lean estas palabras: "al recibir un trato brutal, como si no fuera más que un pedazo de carne, una oleada de puro placer se formaba en lo más profundo de mi ser".
            Mari, la jovencita, es la que narra esta historia en primera persona, y los lectores somos conscientes de la pérdida de la voluntad ante el deseo -fuerza más poderosa que la de la gravedad-, de cómo es capaz de arriesgar cualquier cosa por encontrarse con el cincuentón, de cómo la sumisión a él le da una paz que no había conocido nunca. Curioso, ¿verdad? El estilo de Yoko Ogawa es tan delicado que parece un oxímoron: ¿cómo una relación tan tremenda y tan extrema puede narrarse con esa dulzura, casi como una nana? Pues sí, porque nunca sabemos de dónde nos puede venir la salvación. La autora sabe narrar la historia sin juzgar a los personajes, sin dar nada por hecho, dejándolos que sean ellos mismos. Además, tiene la virtud de retratarlos con pocas palabras, de dar los detalles precisos para que los conozcamos. Y así, fíjense, a través del sexo, nos habla de algo tan hondo como el sentido de la vida, como la soledad, como la necesidad de sentirnos deseados. Desde luego, lo consigue: nos remueve y nos conmueve, nos hace sudar.

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martes, 9 de mayo de 2017

Memorias de Ifni ("Territorio" de Miguel Sáenz en El Periódico de Aragón)

La confederación de Ait Ba Amrán, fue el nombre original del territorio marroquí que, en virtud de distintos tratados (desde los Reyes Católicos, hasta el definitivo, firmado en Madrid, el 27 de noviembre de 1912, entre España y Francia, relativo a la delimitación de sus posesiones y respectivos protectorados en Marruecos) pasó a incorporarse a España con el nombre de Territorio de Ifni. Una pequeña porción de tierra de alrededor de 1.500 km² (sus límites nunca fueron precisos), y con unos tan hermosos como peligrosos, para la navegación, 50 kilómetros de costa.
El Territorio de Ifni (que fue provincia española –la más pequeña– entre 1958 y 1969) distaba tan solo 187 millas de Canarias (Arrecife, en la isla de Lanzarote era el punto más cercano a Sidi Ifni, la capital del Territorio), y geográficamente se situaba al norte, y separadamente, del Sahara Occidental (ex territorio de soberanía y provincia española hasta el 20 de noviembre de 1975), a 664 kilómetros de su capital, El Aaiún.
Asimismo cabe señalar que, desde junio de 1957 y hasta finales de febrero de 1958, el Territorio fue escenario de la llamada Guerra de Ifni, en la que combatieron soldados españoles contra el entonces denominado Ejército de Liberación Nacional, del monarca Mohamed V. Una lucha que estuvo motivada por las aspiraciones del rey alauita de incorporar a Marruecos los territorios atlánticos bajo protectorado español, que entonces eran los territorios de Ifni y Sáhara Occidental.
Fueron ocho meses de duros combates en los que la España de Franco llegó a enviar hasta veinte mil soldados, incluidos paracaidistas (uno de ellos el hermano del autor de este libro, que en los primeros días resultó herido de gravedad en una pierna) y casi toda la Legión, quienes llegaron a la capital del Territorio, Sidi Ifni, casi al mismo tiempo que los irregulares marroquíes iniciaban el asedio. En el fragor de los combates, Carmen Sevilla y Miguel Gila fueron los artistas que la dictadura eligió para que actuaran allí (el día de Nochebuena de 1957), con la finalidad de infundir ánimo a los combatientes españoles, en su mayoría soldados de reemplazo. Llegada la paz, Ifni siguió siendo territorio español (lo fue hasta 1969, año en que fue incorporado a Marruecos durante el reinado de Hassan II). En el balance de bajas de aquella guerra, algunas fuentes apuntan a que del lado español, pudieron haber ascendendido a doscientos muertos, quinientos heridos, y ochenta soldados desaparecidos.
Éste, no obstante, no es el Ifni que Miguel Sáenz Sagaseta de Ilúrdoz (nacido en la localidad marroquí de Larache en 1932), autor de Territorio, conoció. Por cuanto sus vivencias infantiles en aquella minúscula provincia de ultramar («una isla canaria varada en el continente africano») discurrieron entre 1942 –año en que su padre, general africanista, fue nombrado administrador del Territorio– y 1953, fecha en que la familia (sus padres, hermano mayor y hermana pequeña) regresaron a la Península.

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Hotel Iris en Readigs in the North

Yoko Ogawa es una autora con una amplia obra, y entre sus publicaciones se podría decir que hay un poco de todo. A veces, se acierta con la elección y otras no. Vamos, es lo que a mi me suele pasar con ella. Solamente he leído tres de sus títulos pero me gustaría ir ahondando más en su obra, no creo que tarde en hacerlo. La primera novela que leí suya fue ‘La residencia de estudiantes’, no me dejó muy convencida pero sí me dejó con ganas de leer algo más suyo. Luego me animé con ‘Lecturas de los rehenes’, del que os hablé en esta entrada, y que fue una grata lectura, quedé muy contenta. 18118590_421229454921838_6901430772856604151_nY ahora, he leído ‘Hotel Iris’, novela que me ha dejado con sentimientos encontrados.

Mari es la protagonista de esta historia, tiene diecisiete años y ayuda a su madre en la gestión del hotel familiar, el hotel Iris. Una noche, la discusión una mujer con un hombre, rompe la calma que había hasta el momento en el hotel. El hombre solamente dice una frase en esa discusión, pero esa frase atrae totalmente a nuestra protagonista. Mari se siente atraída irremediablemente por ese hombre, está deseando encontrarlo y cuando lo hace, su vida cambia completamente.
Me parece muy complicado hablar de este libro porque, como ya he dicho, es una lectura que me ha despertado sentimientos encontrados. En esta lectura te encuentras las dos caras de la moneda, puntos que gustan pero también puntos que despiertan recelo en el lector. Sinceramente, es un libro que no me atrevería a recomendar porque puedo acertar o todo lo contrario. Estamos ante una historia oscura que puede horrorizar o enamorar al lector. En mi caso, la historia me horrorizo pero la forma de escribir de la autora me encantó, como siempre.

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Jimena de la Almena: RESEÑA: Se llama usted Michelle Martin.

Jimena de la Almena: RESEÑA: Se llama usted Michelle Martin.: SE LLAMA USTED MICHELLE MARTIN Título: Se llama usted Michelle Martin. Autor: Nicole Malinconi (Dinant, Namur, 1946). De padre...